Ahorrar por medio de, o en una alcancía, es una estrategia que algunos empleados poseen como buen hábito. Sin embargo, hay otros, como el caso de Mauricio que de manera tajante asegura: “Por mis propios medios no puedo ahorrar, ni en un banco”, y buscan otra opción, que el administrador de su ahorro sea el mismo compañero de trabajo.
Es una cultura bastante común en las oficinas. Quienes la experimentan le hacen llamar “ahorro programado” “fondo” o “nuestra cope”. Otro de los más populares, es el famoso “cuchubal”. (ver nota aparte).
El primero de esos consiste en que un determinado grupo de colegas, de una misma sección o departamento, de la empresa ahorran parte de su salario, (quincenal o mensual) y lo recolectan por un año. Al llegar diciembre, el ahorro es devuelto.
Pero si en el transcurso del año la persona tiene algunos gastos extras que suplir, y no cuenta con dinero, puede hacer un préstamo de su propio capital o del que suma el compañero. Este se diferencia con la cooperativa, que prestan sin cobrar interés alguno.
El origen de esta costumbre se desconce, lo único que pueden decir los expertos es que es una práctica de manera informal con el fin de utilizarlo para beneficio del mismo grupo (fiesta de fin de año, para vacaciones parciales, para la compra de cafeteras, cumpleañeros) o para un ahorro anual.
No tiene nada que ver con políticas empresariales. Más bien obedece a la voluntad y confianza que los mismos empleados se tengan, según el psicólogo laboral Reinero Belloso.
“No hay reglas. Por lo tanto, es una iniciativa muy particular e íntima en algunas empresas. Es voluntario y aparece más que todo cuando está muy bien conformado, por ejemplo, cuando ya hay una gran amistad y confianza entre ellos”, asegura.
Y es precisamente como un grupo de empleados se inició hace tres años. Ahí está incorporado Mauricio. Todos ahorran con consentimiento y lo ven como algo de bien para el departamento.
“Tiene sus ventajas ahorrar en la oficina, porque lo podés sacar cuando querés y sin necesidad de ir al banco, te evitas muchas complicaciones. En una emergencia lo sacas y luego la quincena siguiente lo repones. Podes sacar no solo tus ahorros, si no que haces un minipréstamo, depende la necesidad”, ejemplificó.
No es prohibido en el ambiente laboral. El mismo Javier Rivas Rodríguez, director general de inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo, lo confirma.
“El salario tiene carácter patrimonial y una vez en sus manos puede hacer lo que quiera. Entra la responsabilidad personal.”