Dr. Manuel Rivera CastanedaCardiólogo intervencionistaConsultas: 2298-2412
El precio de los combustibles aumenta, la economía en franca recesión, el trabajo escaso. En este momento es difícil justificar unas vacaciones, cuando muchos nos alegramos por tener empleo.
Pero ahora más que nunca necesitamos descanso. No un fin de semana largo, sino de hacer un alto en nuestras vidas tan cargadas de estrés. Vacación no quiere decir irse de viaje o a la playa, vacación es sinónimo de descanso.
Muchos aun antes de esta crisis, en lugar de tomar nuestras vacaciones utilizábamos este periodo para adelantar trabajo.
Cada vez son más las personas que en lugar de gozar las vacaciones trabajan para aumentar los ingresos y así poder hacer frente a los gastos que aumentan cada día.
Los europeos toman un promedio de 30 días al año de vacaciones, en comparación con los 15 días que gozamos en nuestro país.
Se ha comprobado que las personas que gozan sus vacaciones no solo tienen mejor salud, sino que trabajan con más energía. Las vacaciones por lo tanto no son una moda para vagos, ni un lujo, sino algo necesario para estar sanos.
El Fragmingham Heart Study, iniciado en 1948, mostró que las mujeres que tomaban sus vacaciones una vez cada seis años tenían ocho veces más posibilidades de sufrir un ataque cardiaco, al compararlas con las que lo hacían dos veces al año.
Esto solo es una pequeña muestra de cómo el corazón reacciona al estilo de vida cargado de estrés. Aun cuando las personas no tengan problemas cardiacos, tienen que descansar; esto no significa solamente dejar de ir al trabajo, hay que desconectarse de internet, el teléfono, y no trasladar el trabajo a la casa.
La Universidad de Tel Aviv estudió el grado de descanso provocado por el trabajo antes, durante y después de las vacaciones, y concluyó que quienes seguían conectados de manera electrónica, así estuviesen asoleándose en la Riviera Francesa, tenían menos posibilidades de beneficiar su salud con la vacación.
Por otro lado, se ha demostrado que retomar el trabajo y volver a la rutina puede producir algunos malestares físicos y psicológicos. Al reanudar el trabajo, se retoma también conciencia de los compromisos económicos adquiridos, sobre todo cuando hemos gastado más de la cuenta durante el descanso y autoprovocado un estado de estrés posvacacional.
Por lo tanto gocemos nuestras vacaciones conscientes de nuestras posibilidades económicas, sabiendo que este periodo será beneficioso para nuestra salud.
De esa manera el estrés acumulado durante nuestro ciclo laboral disminuirá, evitemos incurrir en gastos o en situaciones que puedan incrementar nuestro nivel de estrés al retomar nuestras labores y rutinas.
El estrés ha sido reconocido como un factor de riesgo cardiovascular, al igual que el tabaco, el colesterol y la hipertensión arterial.