394
denuncias por violación sexual recibió la Policía Nacional Civil en 2012.
3,436
reconocimientos a víctimas de violación sexual realizó Medicina Legal el año pasado.
“Las violaba adentro del taxi. Lo que creemos es que es un violador en serie del cual puede haber muchas otras víctimas.”
Reinaldo Molina Galdámez
jefe de la Unidad de Delitos Sexuales de la PNC
Otros casos
En 2011 fue condenado un violador en serie. Otro más está prófugo desde 2004
Seis casos
Chirvin Lee Romero fue condenado en agosto de 2011 a 121 años de cárcel por seis casos de agresión sexual. Medicina Legal le hizo un peritaje psiquiátrico y psicológico que, previo a su juicio, confirmó que es un pedófilo predador sexual serial.
24 casos
La policía no ha logrado capturar a Fermín Coreas Ponce, un exsoldado que desde 2004 es buscado porque se presume que abusó sexualmente de 24 mujeres en Usulután. También es acusado de haber asesinado a un policía en 2010.
A hijastra
La fiscalía informó ayer que Rigoberto M. fue condenado el pasado 15 de enero por haber violado en diferentes ocasiones a su hijastra desde que ella tenía nueve años. El Tribunal de Sentencia de Santa Tecla lo condenó a 20 años de prisión.
Los 25 preservativos estaban dentro de la guantera del vehículo color mostaza que le decomisaron el día de su captura. Álex Enrique Rivera fue detenido el 28 de noviembre de 2012 acusado de los delitos de violación, privación de libertad y robo. La Policía Nacional Civil (PNC) lo ha perfilado como un violador en serie después de documentar siete casos en su contra: tres de violación y cuatro por otras agresiones sexuales.

Rivera, según las investigaciones policiales, tenía un rito para consumar los delitos sexuales que le imputan: ofrecía servicios de taxi en el vehículo color mostaza con placas particulares, les robaba a las pasajeras y luego las violaba o las agredía sexualmente.

“Cuando no utilizaba armas de fuego, utilizaba arma blanca. Las violaba adentro del taxi, en lugares solos. Cuando estaban a bordo del automóvil les apuntaba con un arma de fuego y las amenazaba con causarles un daño mayor si no le realizaban sexo oral. Eran los actos preparatorios para consumar la acción mayor”, explicó el jefe de la Unidad de Delitos Sexuales de la División Central de Investigaciones (DCI) de la Policía, Reinaldo Molina Galdámez.

La DCI ha identificado a ocho supuestas víctimas de Rivera: siete adultas y una adolescente. Los investigadores sospechan, sin embargo, que este hombre de 34 años agredió a más de 10 pasajeras.

Los casos

Arely, una mujer de 30 años, dice haber sido violada por Rivera en las cercanías de la Universidad Francisco Gavidia. Ella fue la primera que lo denunció. Le contó a los policías que el 5 de junio de 2012 ella se estaba prostituyendo en la 49 avenida sur y que Rivera se detuvo para ofrecerle $10 con el fin de tener relaciones sexuales con ella. La mujer, según su relato, se subió al taxi pirata. El hombre la golpeó, la amenazó con una pistola, le robó dos celulares y la violó.

Medicina Legal le practicó un reconocimiento a Arely y determinó que la mujer necesitaba al menos seis días para sanar las laceraciones que tenía en el tórax.

Rivera está siendo procesado en el Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador por la denuncia que interpuso Arely. Los otros seis casos aún no han sido judicializados porque la PNC dice que está recavando más información, más pruebas y más testimonios.

El perfil del resto de víctimas no es homogéneo. La policía ha recibido la denuncia de una mujer de 45 años, a quien se supone que Rivera le quebró dos dientes cuando la estaba obligando a practicarle sexo oral. A la DCI también ha llegado la denuncia de una joven que trabajaba en una barra show de la colonia Escalón. Ella ha dicho que abordó el taxi en el Paseo General Escalón, que fue violada en un callejón del municipio de Apopa y que luego el hombre la abandonó en el bulevar Constitución.

Hilda, otra de las supuestas víctimas, denunció que ella y su hija de 14 años fueron agredidas sexualmente por el taxista. El 29 de agosto de 2012, a las 6 de la mañana, según la denuncia, la mujer y su hija abordaron el taxi frente a la Basílica de Guadalupe. Iban hacia el Hospital Bloom porque el hijo menor de Hilda, un niño de cinco años con padecimientos mentales, tenía un control. El taxista, según el relato, ofreció llevarlas por $2.

“Iniciamos el desplazamiento y él le puso seguro a las cuatro puertas. Nos llevó a un lugar desconocido y sacó la navaja. Nos amenazó y le entregamos $36 y un teléfono. Después nos introdujo las manos en el pecho en busca de más dinero. Nos hizo pasarnos al asiento de adelante y practicarle sexo oral por 15 minutos”, relató la mujer cuando interpuso la denuncia con número referencia 919-UMM-2012.

Según las indagaciones policiales, Rivera solo operaba en San Salvador y seleccionaba a sus víctimas al alzar entre las 8 de la noche y las 6 de la mañana.

“No ha sido fácil la detención de este sujeto, porque es escurridizo y porque durante el día él se dedicaba a dormir, a descansar. Había algunas características que las víctimas han dicho que había en el taxi. Además de eso, el muchacho mantenía una pequeña barbita el día de su detención”, mencionó Molina Galdámez para explicar cómo han llegado a la conclusión de que se trata del mismo agresor.

Los investigadores estiman que $150 es la cantidad máxima que Rivera le quitó a sus víctimas. En el informe denominado “Caso puerto de La Libertad” se menciona que otra mujer abordó el taxi pirata frente a un centro comercial de la colonia Escalón a las 5 de la mañana, en agosto del año pasado. Ella le pidió que la llevara hacia la terminal del sur, pero él sacó su navaja, le quitó el dinero y la agredió sexualmente. Al final, según la denuncia de la víctima de este caso, la abandonó al final de la 79.ª avenida norte.

Molina Galdámez aseguró que con todas las denunciantes han seguido el protocolo de atención a víctimas de violencia sexual: “Han sido llevadas a Medicina Legal para su respectivo reconocimiento forense de genitales, como también tiene su cita psicológica”.

Lo que hace falta, según el jefe policial, es que se ordenen algunas pruebas de psiquiatría forense que permitan identificar si la personalidad de Rivera es acorde a los delitos que le están imputando.

“La jefa de la UMM (de la Fiscalía) está muy preocupada por este tipo de hechos seriales en esta zona de San Salvador, donde confluye y coincide mucha gente”, señaló el jefe policial.

El equipo que tiene a su cargo la investigación hizo un llamado a otras personas que tengan información sobre ilícitos cometidos por Rivera para que presenten su declaración en la DCI.

Las denuncias por violencia sexual se incrementaron en 2012 en comparación con 2011, según los datos de la policía y los del Instituto de Medicina Legal. La policía recibió 394 denuncias por violación sexual en 2012, es decir, 20% más que en 2011, cuando fueron denunciadas 326 violaciones.

Medicina Legal registró un incremento del 7.7% de este delito, porque atendió 1,891 casos de violación sexual en 2012, es decir, 136 víctimas más de las 1,755 de 2011.

Antecedentes de Rivera

Rivera ya había sido capturado en siete ocasiones antes de la detención del 28 de noviembre de 2012. Según un informe del Departamento de Personas Detenidas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), fue arrestado en enero de 2000 por lesiones; en diciembre de 2003 por robo; en junio de 2005 por robo; en dos fechas distintas de julio de 2008 por agrupaciones ilícitas y portación ilegal de armas; y en diciembre de 2011 por robo y privación de libertad.

En el sistema de información de Centros Penales se consigna que en 2004 fue condenado a dos años de prisión por el delito de receptación (compra de mercadería robada), pero que le concedieron la suspensión de ejecución de la pena.

Un informe de la División de Armas y Explosivos (DAE) reveló que Rivera tiene licencia para uso de armas, pero que está vencida desde el 7 de julio de 2008. La policía sostiene que el taxista usaba arma de fuego para cometer los delitos sexuales. Sin embargo, el día de su detención, Rivera no portaba armas de fuego.

Los 25 preservativos que le decomisaron el 28 de noviembre que lo detuvieron estaban ubicados, según el parte policial, junto a cuatro navajas, dos cortaúñas, cuatro llaveros y tres anillos de oro. El parabrisa del vehículo color mostaza tiene una leyenda: Dios bendice mi camino.