Mil honores en tu día, linda y bella secretaria.
Sin ti, no sé lo que haría para realizar mi empeño.
Eres oro en mi escritorio, a esta empresa solidaria;
eres versos, eres flores, secretaria de mis sueños.
Digitas tantos panfletos y los reportes del día.
Bailas tus dedos curiosos aún sin mirar tu teclado.
Secretaria, ¡Mis respetos y admiración en tu día!
Sí, te cedo orgulloso, las glorias que me he ganado.
Te saludo y te bendigo, mi encanto de secretaria;
por ser siempre partidaria a realizar este empeño.
Me enorgullezco y te digo que haces más bellos mis sueños.
De este día, no soy dueño ¡Cual tú, linda secretaria!
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