Si bien El Salvador no compitió el año pasado en la disciplina del fútbol en los Juegos Olímpicos Pekín 2008, que tuvieron como escenario el estadio de los Trabajadores, hay un salvadoreño que puede decir que sí conoce ese lugar y que incluso ha jugado ahí: Alexander Amaya del Cid.

Con ocho años de antelación, pero igual el mediocampista fue parte del balompié chino, una aventura que lo llevó hasta la tierra de la Gran Muralla para formar parte del equipo de la capital, el Beijing Guoan.

La pregunta es: ¿cómo un equipo del otro lado del mundo y que vive 14 horas adelante del nuestro se fijó en un salvadoreño? La respuesta es sencilla: Milovan D'Joric.

El ex entrenador de la selección cuscatleca durante la hexagonal al mundial Francia 1998 recaló en suelo chino e inmediatamente pensó en Amaya del Cid para que se uniera al equipo.

Lo que comenzó como un ofrecimiento para hacerse una prueba terminó con el entonces mediocampista del Águila volando más de un día hasta llegar a China.

“Llegué a China y tenía que viajar tres horas y media fuera de la capital, había mucha altura, 2,700 metros más o menos, me costó un poco la adaptación”, confiesa ahora Amaya del Cid en el momento de recordar esa experiencia foránea.

Pero si le sorprendió lo diferente de la otra cara del mundo, más se quedó el jugador cuando disputó su primer partido oficial con la elástica del Guoan.

“El primero (juego) es el más especial. Fue en Shanghái, habían 40,000 espectadores. Uno se queda con la boca abierta. El estadio tenía hotel, restaurante; una cultura bien grande, el dinero ahí maneja toda esa infraestructura”, recuerda.

Empero, Alex solo pudo representar al país en el extranjero durante seis meses, puesto que luego de una convocatoria para un partido de eliminatoria mundialista de la selección, la federación no le compró el boleto de vuelta en el tiempo estipulado.

Además, Milovan ya no era más entrenador del Guoan. “Milovan se fue a finales de marzo, y después habían entrenadores chinos que sí eran más difíciles”, relata hoy el volante, haciendo referencia principalmente al factor idioma.

Ya no hubo vuelta atrás. Amaya del Cid retornó a El Salvador, de donde ya no volvería a salir, aunque tuvo una oportunidad más, pero en el fútbol de Suecia.

Hoy le quedan solo recuerdos, y junto a ellos, la reflexión de la experiencia: “Ellos tratan de ser más rápidos, pero técnicamente El Salvador tiene jugadores más dotados”.