Hay sueños que se pueden y no se pueden conseguir. El de todo futbolista es trascender. Quizá anotar un gol en una final de copa del mundo. Empero, como hay surrealidades a las cuales los salvadoreños muy difícilmente pueden acceder, hay otro deseo que solo pocos han podido alcanzar: jugar en el extranjero.

Sin que exista un registro fiable de cuántos cuscatlecos han salido de las fronteras, lo cierto es que el número que ha logrado cumplir ese deseo ha sido corto, aunque la mayoría han dejado huella.

El máximo y principal ejemplo se llama Jorge González: simple y sencillamente el ídolo de todo Cádiz. Además, destaca lo conseguido por Jaime Rodríguez, quien jugó en tres continentes; Norberto Huezo, campeón del fútbol tico; o Luis Ramírez Zapata, elegido mejor extranjero en una temporada en Costa Rica.

Empero, antes que ellos, ya otros habían marcado camino. No habrá sido una gran noticia en su momento ni habrá acaparado titulares en los periódicos, pero en 1940, Miguel “Americano” Cruz y Armando “Tamarindo” Chacón se convirtieron en los primeros embajadores del fútbol salvadoreño.

Ambos emigraron hacia Chile. Mientras formaban parte de la selección que jugaría la primera edición de Centroamericanos y del Caribe, la destitución del entrenador de la escuadra nacional por ese entonces, el español Pablo Ferre Elías, derivó en que el ibérico se fuera a dirigir a la Universidad Católica de Chile.

En las maletas del europeo iba la intención de llevarse un par de jugadores. Fueron estos “el Americano” y “el Tamarindo”, quienes defendieron la institución roja durante más de un año.

De vuelta ellos en el país, tuvieron que pasar más de 10 años para que un salvadoreño volviera a jugar en el exterior. El siguiente elegido fue “el Estilista”, Conrado Miranda, quién jugó, de 1952 a 1955, con el Herediano de Costa Rica.

Luego pasaron 15 años, hasta que Raúl Magaña fue fichado en Guatemala en los setenta y Sigfrido “Buki” Espinoza en Costa Rica por la Liga Deportiva Alajuelense. A cuentagotas, pero los cuscatlecos tenían espacio en el extranjero.

 Todo cambiaría en los ochenta, gracias a la generación de España 1982. Ya también el mundo había evolucionado y una aún naciente globalización permitió al mundo poner sus ojos en la selección que había quedado última de la copa del mundo de ese año.

Las apariencias y los números engañaron. Porque de ser últimos en el mundial, esa selección puso de golpe tres jugadores en el extranjero, que unos años después aumentarían hasta llegar a contar seis. Lo que antes se había conseguido en 40 años, esa generación lo consiguió en una década.

Norberto Huezo se fue a España. Jorge González también. Jaime Rodríguez tomó rumbo a México. Luego se les unirían Ramón Fagoaga en suelo ibérico y Luis Ramírez Zapata en Costa Rica. Años después sería Ricardo Guevara Mora el que recalaría en Guatemala.

Lo cierto es, con todo lo anterior, que el fútbol salvadoreño encontró en esa generación su principal etapa de producción de talentos, aunque la misma se vio luego decrecer hasta mediados de la década de los noventa. Cuando ya no quedaba ningún salvadoreño jugando fuera del país, Carlos Castro Borja se fue a Austria a jugar con el Sturm Graz.

Luego apareció la Major League Soccer (MLS). La refundación de la liga estadounidense de fútbol encontró en los salvadoreños el producto ideal para llevar gente a sus estadios.

Los más destacados de las eliminatorias a Estados Unidos 1994 y Francia 1998 fueron los que encontraron lugar. Mauricio Cienfuegos —quien ya había tenido también un paso previo por el Santos, de México—, Raúl Díaz Arce, Jorge “Zarco” Rodríguez y Ronald Cerritos. Todos ellos, con excepción del “Zarco”, fueron campeones de la liga gringa.

Un último salvadoreño arribó a Estados Unidos en 2002. Eliseo Quintanilla. Sin embargo, no brilló lo que habría tenido que brillar y lo mandaron de regreso a suelo salvadoreño. Al mismo tiempo, como metafóricamente, pareciera que se cerraron las puertas para los cuscatlecos en la tierra del Tío Sam.

Hasta 2009. Una vez más un salvadoreño jugará en el extranjero. Alfredo Pacheco ya se encuentra en Nueva York. La temporada 2009/2010 de la MLS ha iniciado y El Salvador vuelve a ver fuera de sus fronteras, a zocar por cómo le pueda ir a un compatriota.