Pescadores de goles
Escrito por Santiago LeivaSábado, 14 noviembre 2009 00:00
Le hemos pedido a Dios que nos dé un triunfo. La meta que llevamos nosotros es clasificar a la siguiente ronda y yo tengo mucha confianza en los compañeros porque hemos entrenado muy fuerte.
Sacarle una palabra a Agustín González Ruiz puede ser tan difícil como quitarle la pelota cuando enfila al marco. Es sobre este “líder silencioso”, como lo define su técnico, Rudis Gallo, que descansa la esperanza del gol salvadoreño.
Y con razón. “Tin” es dueño de estadísticas extraordinarias, mismas que le han valido para convertirse en dos ocasiones en el máximo romperredes de la región.
A mediados de año, Agustín firmó ocho tantos en las eliminatorias rumbo a Dubái celebradas en Puerto Vallarta, México. Números que le valieron la terminar con el cetro de “pichichi” por segundo año consecutivo y borrar de tajo el sabor amargo de Marsella 2008, donde fue silenciado por las defensas rivales. “En el mundial pasado solo pude anotar dos goles, hoy espero más”, dice “Tin”, quien hasta hoy no se ha trazado una meta específica en cuanto a anotaciones.
Genio
Aunque hay dos artilleros más, Agustín es, en el esquema de Gallo, como la fresa de un pastel: indispensable para la Azul.
“Agustín es un genio, lo más difícil te lo hace bien fácil, él siempre va de titular”, afirma el estratega de los playeros. “Agustín es único, es un fenómeno; es rápido, maneja los dos perfiles y la acrobacia. Es un jugador casi completo en la modalidad de fútbol playa”, lo definió Gallo hace poco más de un año.
Pero, la habilidad de Agustín para manejar la pelota sobre la arena no le llegó de rebote.
“Tin” nació en la isla La Pirraya, en el departamento de Usulután, y el fútbol playa, al igual que la pesca, fueron su pan de cada día desde que tenía cinco años. En su casa siempre guardó espacio y tiempo para un balón, pero nunca para un lápiz o un cuaderno. Él no estudió.
Un témpano
Francisco Velásquez, el segundo ariete enlistado para dar batalla en las arenas de Dubái, no tiene la misma picardía y riqueza técnica de “Tin”, pero sí es un jugador hábil, encarador y buen rematador desde la larga distancia.
No obstante, no son esos recursos su sello personal. Su mayor virtud, según Gallo, es la frialdad que tiene al momento de definir.
“Chico”, como le conocen sus compañeros, es el único representativo de la costa occidental. Procede de la Barra de Santiago y se incorporó a la selección de fútbol playa este año. “Me siento muy feliz, es la primera vez que hago un viaje así y es mi primer mundial, algo que todos soñamos”, dice Velásquez, quien asegura que fue hasta este año que jugó por primera vez fútbol playa.
El comodín
El último del trío en el ataque es Saúl Blanco, un jugador que a pesar de llevar más de dos años con la Azul ha visto poca acción. Blanco, quien ha jugado en tercera división con el equipo Espíritu Santo, goza de muy buena pegada y es táctico en el terreno de juego, pero su mayor virtud es que puede jugar tanto en el frente de ataque como de ala.
De ahí que en un momento determinado puede salir a la arena ya sea como pívot o en labores defensivas.
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