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Salud para ¿todos?

En este país, hasta el que no tiene casi nada debe rebuscarse para conseguir dinero para pagarse los pasajes de bus, los exámenes, o las medicinas si quiere tener salud.

Escrito por Glenda Girón
Domingo, 22 enero 2012 00:00
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Entre 1993 y 2007 se escribieron 10 propuestas de reforma al sistema de salud, 10 documentos en los que se plantearon los mismos problemas, con los mismos diagnósticos y en los que se dibujó la misma “urgencia” de soluciones. Tanta tinta y palabras más tarde, los hospitales siguen pariendo historias desgarradoras en las que la injusticia y la constante violación al más elemental de los Derechos Humanos se ensañan con los que menos tienen y nada deben.

 

Mientras el concepto de “reforma de salud” ha sido llevado y traído, utilizado para toda clase de fines, discutido, conversado, analizado, negociado, escrito y reescrito, lo único que ha permanecido indiscutible es que, en este país, hasta el que no tiene casi nada debe rebuscarse para conseguir dinero para pagarse los pasajes de bus, los exámenes, o las medicinas si quiere tener salud. Esto significa, como ya lo decía el recordado doctor Héctor Silva, que la salud está privatizada.

 

Que sí, que la frase es fuerte. Pero basta con saber que el mismo jefe de nefrología del Hospital Rosales reconoce que hay muchos pacientes con insuficiencia renal crónica que mueren en sus casas porque no tienen dinero para trasladarse desde sus hogares hasta el centro asistencial para recibir no una cura, sino un atenuante para su enfermedad. Se mueren porque no tienen dinero para procurarse bienestar. ¿Y qué los mata? ¿La pobreza? ¿El sistema?

 

El periodista Sigfredo Ramírez nos lleva hoy por un recorrido a través de las versiones de algunos de los personajes que han ido labrando las propuestas de reforma. Hacemos un repaso por las intenciones que tenían los que asistieron al germen de este proyecto y los obstáculos con los que se han enfrentado los encargados de ponerlo en marcha. Y es que del gran espíritu de renovación que se palpa en los documentos se ha visto muy poco. Se han tejido en este trabajo las opiniones de políticos, funcionarios, médicos, y, más importante que cualquier otra, la de los usuarios del sistema de Salud; ellos que, al fin de cuentas, son los afectados por los vicios de este.

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