Yo, el Supremo
La definición más básica dice que civil es aquello que NO es militar, eclesiástico o religioso. Uno es civil cuando no es militar.
Escrito por César Castro Fagoaga* / OPINIÓN (Desde acá) / Me gusta cuando callas / *Periodista salvadoreñoDomingo, 29 enero 2012 00:00
Yo, en mi condición de periodista, ciudadano e hijo predilecto de mi madre, haciendo uso de mi derecho a la libertad de expresión, porque la Constitución me faculta a hacerlo, quiero comentar algunas inquietudes que me han surgido después de los nombramientos en seguridad pública ordenados por el presidente de la República, en su condición de Comandante General de la Fuerza Armada, tal como lo dispone la Constitución.
Yo expreso, tal como la Constitución me faculta a hacerlo, que es muy curioso cómo el presidente entiende el término civil. La definición más básica dice que civil es aquello que NO es militar, eclesiástico o religioso. Uno es civil cuando no es militar, una cuestión aparentemente sencilla de comprender. Pero parece que el presidente, no sabemos si la Constitución también se lo permite, lo entiende de manera particular. Por ejemplo, dice el presidente, que el nuevo director de la PNC dejó de ser militar en el momento que pidió la baja de la Fuerza Armada. Así, chas, como si la cuestión fuera cambiarse la camisa; como cuando uno deja de ser periodista para ser político.
El presidente (él diría “Yo”) le pidió la baja al general Salinas y este, cual oruga, se transformó en unos minutos en un reluciente civil. Yo, sin embargo, como periodista, ciudadano e hijo predilecto de mi madre, haciendo uso de mi derecho a la libertad de expresión, porque la Constitución me faculta a hacerlo, considero que el criterio es un tanto voluble. Salinas, un general con más de 30 años de carrera, se quitó el uniforme para que su jefe pudiera justificar que la PNC estaba en manos de un civil.
La contradicción, como no podría ser de otra manera, porque hasta para eso él sale de primero, vino de la mano del presidente. Después del nombramiento de Salinas, el presidente, en su condición de Comandante General de la Fuerza Armada, como le encanta repetir hasta la saciedad en sus discursos, militarizó a un civil. Le dio el alta al coronel Ochoa Pérez que, con mucho pesar, dijo que ya no le quedaban los uniformes de antaño. Un ataque de sinceridad solo visto en la película Los Increíbles, cuando el señor Increíble intentó embutirse su viejo uniforme de superhéroe.
Quitemos el hecho de que el coronel Ochoa Pérez no sea tan popular (su partido, por ejemplo, pese a que ahora se podrá votar por banderas y rostros, le reservó un privilegiado puesto #24 en la lista por San Salvador), el punto es que la línea entre lo civil y lo militar, en un país que ama y odia a los militares por partes iguales, depende ahora de un criterio imperial: es cuando Yo lo digo y no es, evidentemente, cuando Yo no lo digo.
Otras divagaciones que Yo tengo: el presidente, en su condición de... bueno, ustedes se sabrán el resto de memoria, dijo que el lugar del general Salinas en el Viceministerio de Defensa será tomado por el general Jaime Parada, “lo cual constituye una continuidad de la política y de los mandos militares”, según comentó. En la PNC, al parecer, no hay ningún policía capaz. Y otra: algo bueno habrá hecho Ochoa Pérez estos meses, ruda o una confesión (es difícil saberlo), para que el presidente, el Jefe de Estado, después de removerlo de la embajada en Honduras, lo necesite ahora con tanto ahínco para la misión de vida o muerte que le ha encargado.
Con esas inquietudes planteadas Yo, periodista, haciendo uso de mi derecho a la libertad de expresión, porque la Constitución me faculta a hacerlo, y porque Yo así lo quiero, me despido de ustedes. Bendiciones.
PD1. El título de esta columna lo tomé prestado de un libro de Augusto Roa Bastos. Otra cosa: si le hartaron tantos “Yo” en esta columna, no se asuste, así hablamos los periodistas en El Salvador.
PD2. Espero que el presidente, Comandante General de la Fuerza Armada, no se lo tome a mal y me castigue enviándome a desfilar con los militares el próximo 15 de septiembre.














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