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De lunes a sábadoLos que llevan a sus hijos a Shichahai saben que solo los verán una vez por semana. Los niños se levantan a las 5 de la mañana, estudian y luego entrenan de 1 a 6 de la tarde. El domingo descansan. Padres y niños se someten al régimen porque saben que el que consiga medalla olímpica asegura su futuro y el de su familia.

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  • De lunes a sábadoLos que llevan a sus hijos a Shichahai saben que solo los verán una vez por semana. Los niños se levantan a las 5 de la mañana, estudian y luego entrenan de 1 a 6 de la tarde. El domingo descansan. Padres y niños se someten al régimen porque saben que el que consiga medalla olímpica asegura su futuro y el de su familia.

  • De lunes a sábadoLos que llevan a sus hijos a Shichahai saben que solo los verán una vez por semana. Los niños se levantan a las 5 de la mañana, estudian y luego entrenan de 1 a 6 de la tarde. El domingo descansan. Padres y niños se someten al régimen porque saben que el que consiga medalla olímpica asegura su futuro y el de su familia.

  • Del piso al cielo La escuela Shichahai ha dado a China 39 campeones del mundo y siete campeones olímpicos en todas las especialidades deportivas que ofrece. Con estos números buscan animar a los deportistas que recién ingresan a los programas para que sean perseverantes.

  • DifícilLo que algunos acusan como “tortura”, China lo defiende como “educación”. Las jornadas son intensas y los castigos físicos se permiten, pero, dicen los entrenadores, que “solo en casos necesarios”. Para animarlos a seguir, les muestran a los estudiantes los logros de otros atletas chinos.

  • Todo por ganarUn joven gimnasta se cuelga de los anillos y otro entrena en las barras paralelas durante una clase de gimnasia para niños de entre siete y 10 años en la Escuela de Deportes Shichahai, en Pekín. Ubicada en el centro de Pekín, es conocida como “la cuna de campeones del mundo”.

  • Suerte de pocosUna de las reglas en estas escuelas de alto rendimiento es que está prohibido quejarse. A los niños se les enseña a sentirse afortunados de haber sido aceptados como estudiantes, ya que para hacerlo han tenido que pasar muchas pruebas. Se toma en cuenta hasta su genética.

  • La hazañaLas banderas chinas dominan los gimnasios y salas de formación. Cuando los atletas chinos llegaron a la cima de la tabla de medallas de oro de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la hazaña fue acompañada por una ola de orgullo nacional. China busca repetir ese triunfo en los juegos de Londres de este año.

  • Los mejoresEn la Escuela de Deportes de Shenyang, alrededor de 60 estudiantes, entre las edades de seis a 15 años, están matriculados en el programa de gimnasia que incluye cursos básicos y cursos de entrenamiento. Los mejores suelen ser seleccionados para formar parte del equipo nacional.

  • Como propagandaEn 1949, el padre de la Revolución china, Mao Zedong, se obsesionó con hacer de los chinos los mejores deportistas del mundo. Quería exhibir los triunfos deportivos como ejemplo de la superioridad del sistema comunista sobre el capitalista. Comenzó a usar el deporte como medio de propaganda.

  • Día a díaLos estudiantes realizan ejercicios durante una sesión de entrenamiento. Este es uno de los cursos de gimnasia de la Escuela de Deportes en Shenyang, provincia de Liaoning. El programa completo dura nueve años.

De lunes a sábadoLos que llevan a sus hijos a Shichahai saben que solo los verán una vez por semana. Los niños se levantan a las 5 de la mañana, estudian y luego entrenan de 1 a 6 de la tarde. El domingo descansan. Padres y niños se someten al régimen porque saben que el que consiga medalla olímpica asegura su futuro y el de su familia.

China es una potencia mundial en gimnasia. Sus éxitos están basados en un programa de entrenamiento en el que la mística militar, el dolor y la presión son ingredientes infaltables. Y los que entrenan son niños, a algunos los han sacado de la parvularia. Los centros de alto rendimiento deportivo de Shenyang y Chichahai son cunas de medallistas. A las puertas de una nueva edición de Juegos Olímpicos, China se prepara para poner a prueba su estrategia una vez más.