Acabo de aterrizar en Tegucigalpa. A diferencia del miércoles, cuando la noticia ocupó el lugar más destacado en las portadas de los periódicos, hoy, este jueves nublado, la liberación de Chepe Luna apenas llena una esquinita en las primeras páginas. No les estoy contando nada nuevo: José Natividad Luna Pereira, José Natividad Pereira Luna (es decir, con el orden invertido), Natividad Pereira, Chepe Luna o simplemente don José ya está libre.

 

El suyo ha sido un curioso caso desde que se conoció que había sido detenido el martes 7 de agosto, por la mañana, en una de sus empresas situada en Comayagüela, cerca de Tegucigalpa. Alboroto total en El Salvador… bueno, al menos entre los periodistas que cubrimos judicial y seguramente entre algunos oficiales de la PNC. Había caído a quien Estados Unidos acusa de mover toneladas de cocaína por el Pacífico centroamericano, el que aparece en docenas de informes de la inteligencia policial salvadoreña por la misma razón. Apuntaba, al menos, para la noticia del mes.

 

Poco duró el seguimiento periodístico sobre el operativo de su captura. Consultando estábamos con fuentes policiales hondureñas cuando nos enteramos de que don José había salido por su cuenta de las instalaciones de Migración, donde se encontraba recluido. A partir de ahí 254 preguntas: ¿tenía o una orden de captura pendiente? ¿Estados Unidos no les contestó nada cuando le preguntaron por la alerta roja emitida en 2004 y reactivada en abril de 2010? ¿Por qué Migración decidió su liberación y no un tribunal? A todo esto, ¿por qué lo llevaron a Migración para determinar su nacionalidad? ¿no podía hacerlo la Policía sin confiárselo a Migración? ¿No les llamó la atención un tipo que ha acreditado nacer (sí, nacer) en dos países? Y así sin parar.

 

Sobre don José pesan muchas acusaciones que, si alguna vez vuelve a ser capturado, se deberán probar o desestimar en algún tribunal de justicia. Independientemente de ello, lo que salta a la luz es el procedimiento de circo que se montó en Honduras: la Policía le echa la culpa a Migración; el Poder Judicial le echa la culpa al procedimiento policial. Se me olvidaba: la Policía también le echa la culpa a la burocracia.

 

A unos kilómetros de distancia, en San Salvador, la noticia de la liberación se tomó con incredulidad: ¿Cómo había sido posible? Incluso, el presidente Funes opinó al respecto y dijo que las autoridades salvadoreñas habían colaborado en la captura de Chepe Luna. Fue un poco más allá el gobernante cuando aseguró que Honduras debería tener en cuenta a quiénes eligen como magistrados de la Corte Suprema, tras admitir el hábeas corpus presentado por la defensa de Luna. Aquí, en Tegucigalpa, se han quedado con los ojos de plato y desde el Poder Judicial le han mandado a decir a Funes que la Corte no tuvo nada que ver, que fue una “decisión administrativa” de Migración.

 

Lo que habría que recordar es que don José Natividad se escapó por lo menos de cuatro operativos policiales en El Salvador. Lo que habría que subrayar, según información de la misma PNC, es que varios oficiales policiales de alto rango fueron investigados por supuestamente haber favorecido las huidas de Chepe Luna. No habría que perder de vista que en la Fiscalía General de la República hay cajas y cajas del caso Chepe Luna que no han prosperado.

 

Honduras es un bonito espejo para verse: lo que se critica es justamente lo que no se pudo hacer tras años de investigación en El Salvador. A don José Natividad Luna Pereira nunca se le pudo detener. Supongo que siempre nos quedará la duda, así como la tenemos con don José Adán, si todo lo que se dice de él es cierto o no.