Jesús proclamó que con suficiente fe, tan solo con la fe del tamaño de un grano de mostaza, nada nos será imposible.

 

Esta es una lección difícil de aprender en este mundo, pero Dios nos da muestras de lo que se puede hacer con fe todos los días, aunque a veces estamos ciegos ante los más pequeños milagros.

 

Fe es la palabra que se me viene a la mente cuando pienso en Santiago Leiva, periodista deportivo que padece de un fibrosarcoma del antromaxilar.

 

Había escuchado del padecimiento de Santiago antes, pero en verdad no conocía su historia y la lucha que él ha tenido casi toda su vida y su fe en que Dios tiene algo más preparado para él, que la palabra de unos cuantos médicos no es la última palabra y la fe de que Dios es el médico de médicos.

 

Saber un poco de la historia de Santiago ha restaurado mi fe, que tan fácilmente es puesta aprueba por las tribulaciones en mi vida.

 

“Dios, el invierno me azota sin clemencia, pero tú me has dado la mano y me has sacado de huracanes y tornados. No permitas que pierda la fe y me ahogue en la desesperanza”, son palabras que Santiago escribió en su Facebook y son un testimonio de su fe en Dios.

 

Santiago verdaderamente es una persona digna de admirar, una persona con deseos de vivir, de luchar, de cuidar a su familia, de trabajar, pero sobre todo es una persona con fe que no se ha dejado vencer por los obstáculos que la vida le ha interpuesto.

 

Santiago ha sido fiel con Dios al dejar todo en sus manos y Dios ha sido fiel con él. Qué más prueba de la fidelidad de Dios que las muestras de cariño, de apoyo y solidaridad que Santiago ha recibido de su familia, amigos, compañeras, colegas e incluso de desconocidos.

 

Ha dejado que Dios actué en su vida y Dios lo ha hecho y por su paso ha actuado en la vida de las personas que lo rodean e incluso por aquellos que estamos lejos y vemos la obra que esta realizando en su vida y en la vida de otros.

 

La fe de Santiago se ha extendido. La lucha de Santiago ha unido al gremio periodístico, a figuras públicas y ha inspirado a personas que ni siquiera lo conocen a acercarse a ayudar. Ha unido a muchos en oración y en buenos deseos.

 

“El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas”. (Mateo 13, 31-32).

 

Sin duda la fe de Santiago se ha multiplicado y ha dado frutos extendiéndose y reproduciéndose en los demás.

 

Que Dios te bendiga y te cuide Santiago, y espero que siempre mantengas la fe y continúes siendo luz en la vida de otros.