La derecha, al fondo (Por Cristian Villalta)
¿Cuántas veces hemos escuchado la no menos repetida “la creatividad de la derecha le ha permitido reinventarse”?
Escrito por (Desde acá) OPINIÓN / El molino Cristian Villalta * / * Jefe de Redacción de El GráficoDomingo, 10 mayo 2009 00:00
La imprecisión es una de las deficiencias recurrentes en nuestros comentarios; la otra es un bastante tropical apego al exceso en el elogio, sin importarnos que raye en la mentira.
Por nosotros me refiero a los salvadoreños, sin distingos. Somos imprecisos por inercia, desde brindando direcciones (“unas dos cuadras, por ahí pregunte” en lugar del más preciso “no tengo la menor idea de dónde queda eso”) hasta dando cifras (“señor presidente electo, le quedarán suficientes millones para encarar los gastos corrientes”, y no “colega, le queda un país endeudado hasta el cogote... ¿nos tomamos otra foto?”).
Y somos campeones del mundo en la autoterapia, a través de superficiales consideraciones que vamos perpetuando de tanto repetirlas. Nos cae a pelo como ejemplo lo que está pasando con el homogéneo par de institutos políticos a los que damos por llamar “la derecha”.
¿Cuántas veces hemos escuchado aquello de “la derecha salvadoreña es única en América Latina”? ¿O la no menos repetida “la creatividad de la derecha le ha permitido reinventarse”? Y lo escucha uno de todo tipo de gente, desde locutores de revista metidos a analistas hasta ciudadanos más serios, de esos que escriben en los periódicos (a mí no me miren, que lo único serio que tengo es el color).
Pero puesto uno a ver, este contáiner, este búnker de pensamiento al que conocemos por esas particulares, manitas unos, crucita tricolor los otros, tiene tanta creatividad como una uña.
Este país siempre ha sufrido por la ausencia de contrapesos. Buena parte de la responsabilidad la ha tenido ese poder fáctico del cual “la derecha” es apenas una expresión formal de ocasionales colores, llámesele PCN, POP, PAISA, ARENA, etcétera. La propensión de ese poder a la intolerancia es inexcusable e histórica, una constante que ha impedido a El Salvador compartir una visión de sociedad, un proyecto de nación, un modelo de Estado, y en los últimos años, reconciliarse con justicia y llamar al pan, pan. De ese poder pueden decirse muchas cosas menos que haya sido creativo. Nunca tuvo la necesidad de serlo sino hasta inicios de los 80, cuando los desencuentros de tantas décadas parieron un horrible conflicto armado.
Luego de perder la administración del Estado, algunos creímos que la derecha fabricaría algo distinto, que “la maquinaria” idearía algo atractivo, que ofrecería el necesario contrapeso a través de una lectura más integral de la realidad, que ya no habría más “El Salvador será la tumba” sino un necesario cisma y el nacimiento de una versión inteligente del pensamiento liberal, enriqueciendo el debate de la cosa pública.
¿Pero cómo entretenerse al ajedrez con Locke, Smith y Montesquieu, cuando entran Ciro Cruz y Alfredo Cristiani queriendo jugar chibolas?
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Realmente las esperanzas del segmento que apoya la derecha son grandes, el perder el ejecutivo era algo que tarde o temprano sucedería, el problema es que no salen de ese shock y están cometiendo cada error... Por ejemplo: Ya es tiempo que Doña Milena salga de la Asamblea, Robertío también debe de dejar de ser el referente del partido en memoria del difunto fundador, hay cosas que deben cambiar para siempre...
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La derecha de nuestro pais deberia reinventarse, y verse desde adentro....pero estan a agnos luz de ello!! Lastima, porque solo han servido para causar dolores de cabeza y de bolsillo a los ciudadanos decentes.
La linea final del articulo, IMPRESIONANTE!. Real hasta el punto final, un juego de chibolas...que quiere hacerse continuar. No dejan espacio a nuevas figuras, jovenes y educadas!
















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