El sudeste asiático crecerá a un ritmo medio anual del 5.5% entre 2013 y 2017, lo que significa que volverá a los mismos niveles que antes de la crisis, según un estudio de perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentado ayer en París.

El principal vector del crecimiento durante esos cinco años será la demanda doméstica, en particular el consumo interior y la inversión, mientras que las exportaciones contribuirán menos a la expansión que en el pasado, destacó la OCDE.

Los diez países objeto del informe (Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam) no experimentarán la ralentización que se espera en otros Estados asiáticos, precisó.

A ese respecto, recordó que en China la tasa media de progresión del Producto Interior Bruto (PIB) que se espera para 2013-2017 es del 8.3%, frente al 10.5% que se registró antes de la crisis en el periodo 2000-2007.

Ese mismo fenómeno debería producirse en la otra gran potencia asiática, la India, que se calcula que experimentará un ascenso anual de su PIB del 6.4% en los cinco próximos años, frente al 7.1% constatado entre 2000 y 2007.

En el sudeste asiático, la OCDE destacó que el tirón económico vendrá sobre todo de la mano de Indonesia (6.4% de crecimiento), lo que refleja una mejora de la confianza de los inversores.