No hay mucho que pueda añadirse a las críticas de todos lados a la incalificable actuación de los diputados del FMLN-GANA y el de siempre al apuñalar nuevamente al país y el camino a la democracia, despedazando y dejando sin ninguna utilidad a la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP), iniciativa trabajada desde hace ocho años desde la sociedad civil y concretada por medio de la Secretaría de Trasparencia del Gobierno.

Por un momento pareció que avanzábamos en el derecho del soberano a saber qué hacen sus súbditos, los que temporalmente ejercen cargos públicos, de elección popular o no.

Una vez más, este grupo demostró su absoluto desprecio por la opinión pública, cada vez más difícil de engañar, usaron la repudiada maniobra del madrugón que el Sr. Reyes prometió abolir al iniciar su mandato, con la oscura pero repetida práctica de pasarla con dispensa de trámites, sin discusión y posiblemente sin conocimiento de los demás, para aprobar las reformas a la LAIP, que goza del más alto nivel de aprobación y anhelo de la sociedad. Una vez más los diputados del Frente actúan contra sus promesas de tantos años de acabar con malas prácticas, de volver transparentes las actuaciones de la Asamblea y el Gobierno cuando llegaran al poder.

No se comprende bien si el poder nubla tanto su entendimiento que consideran que esto pasaría sin mucho ruido y sin consecuencias, independientemente de su valoración ética del tema, que muestra claramente lo que piensan, o si simplemente ya ejercen el poder crudamente, saben que cuentan con los votos de su incondicional GANA y como pueden lo hacen y les importa poco o nada si le molesta a la población o no, típica muestra de antidemocracia.

Pero cualquiera que sea el caso, sus motivaciones para hacerlo deben ser muy importantes para ellos. Cuando han irrespetado las sentencias de la Sala de lo Constitucional era por deseo de controlar totalmente el Estado, sin obstáculos de ninguna clase, alejándose de la democracia y transitando claramente al autoritarismo que se esperaba de ellos aunque lo negaran mil veces.

Ahora que matan la ley encaminada a la transparencia solo validan plenamente todas las motivaciones que se plantean, ¿qué otra motivación puede haber si no ocultar malos procederes? Las acusaciones van desde cubrir corrupción grande, mediana y pequeña, a ocultar todo tipo de malas actuaciones, simple despilfarro, autoritarismo fuera de sus deberes, a posibles ilícitos de diferente categoría. ¿Cómo pueden desnaturalizar la crítica y los señalamientos?, ¿cómo pueden desvirtuar con palabras las sospechas, las suspicacias, los hechos? Simplemente no pueden.

La sociedad civil ha expresado espontáneamente una ola de críticas devastadoras condenando el atentado al derecho de información, y algunos han puesto presión al presidente con la leve esperanza de que vete este adefesio ante la reacción intensa, una vez más, de la sociedad civil.

Leve creemos, pues el presidente declaró que “los diputados tendrían sus razones para hacerlo” y Casa Presidencial no dio señales durante el proceso de querer implementarlo al vetar las ternas propuestas de funcionarios, ni dedicar presupuesto al tema. ¿Reaccionará Funes ante la avalancha de peticiones de veto?

El caso ha levantado olas no solo en el país, internacionalmente la Sociedad Interamericana de Prensa y socios que nos siguen de cerca se han manifestado negativamente y viene más en los días que siguen. La preocupación ya es solamente por este caso, sino por la tendencia creciente del FMLN y sus aliados incondicionales de GANA, de promover acciones contra la democracia e institucionalidad, con elecciones presidenciales en que competirían en combo, Sánchez Cerén, FMLN, y Saca, GANA, aunque corra con otra bandera porque está muy desprestigiada.

¿Se puede esperar más democracia de ellos o más autoritarismo, basados en sus actuaciones? Juzgue usted, amigo lector.