Inseguridad. Los habitantes del cantón Talnete aseguran sentirse temerosos de que nuevos hechos violentos ocurran en la comunidad. Piden a las autoridades mayor vigilancia en la zona.

En el patio de una casa de paredes de adobe y techo de teja todavía hay rastros del ataque sufrido por dos mujeres y dos niños residentes en el caserío Talnete del cantón Jocotillo, en Mercedes Umaña (Usulután).

Sobre una carreta de madera se encuentra una manta con restos de sangre de una de las pequeñas víctimas. Con ella, la familia envolvió a uno de los dos menores que el martes pasado fue vapuleado cuando, junto a su hermano, se interpuso en el camino de dos hombres que entraron en la vivienda con intención de robar y terminaron ultrajando a su madre y golpeando a su abuela de 63 años.

Ayer al mediodía, la vivienda estaba cerrada y solo era resguardada por una perra color canela que permanecía echada debajo de la carreta de madera. La mamá de los niños –de cuatro y seis años– permanecía junto a ellos, afuera de la unidad de cuidados intensivos del Hospital del Niños Benjamín Bloom. Mientras que el padre había viajado hasta San Salvador, para acompañarlos. El resto de parientes se había trasladado hacia el Hospital Regional San Juan de Dios, donde Celsa, la abuela de 63 años, falleció a causa de la gravedad de los golpes que recibió en la cabeza y otras partes del cuerpo.

Al enterarse de la noticia, los vecinos de la zona comenzaron a organizarse para colaborar con la velación. “Es que aquí todos somos bien unidos”, dijo una de las mujeres que llegó a transmitir la noticia a los vecinos de la familia. La gente del lugar aún no salía de su asombro ante la muerte de la sexagenaria. “Esa familia no se merecía eso que les pasó”, repetían consternados.

En el caserío todos se conocen y según los propios habitantes no hay miembros de pandillas que perturben la paz del caserío. Por eso los vecinos no logran comprender por qué dos jóvenes de la misma comunidad, que incluso formaban parte del equipo de fútbol cantonal se atrevieron a atacar a dos mujeres y dos niños indefensos.

“Una vecina vio entrar a los hombres, pero no le pareció raro porque ellos eran de la zona. Se supone que entraron y le pidieron agua a la señora mayor, porque donde la dejaron golpeada ahí había un vaso plástico y hasta sus yinas de hule”, dijo Elizabeth C., pariente de una de las víctimas.

La mujer cuenta que estos individuos eran conocidos por meterse a robar en las casas de la zona, a veces sustraían dinero y otras veces celulares, pero nunca se habían atrevido a hacerle daño a nadie.

En el puesto policial de Mercedes Umaña, los agentes que llegaron a investigar el hecho aseguran que el ataque fue cometido porque los jóvenes andaban bajo el influjo del alcohol y la marihuana. Mientras que los vecinos aseguran que estos aprovecharon de que a las 3 de la tarde todos los hombres de la comunidad andaban trabajando y de que en las casas solo había mujeres y niños, para meterse en el patio de la casa y golpear a las mujeres y los infantes.

Por el mismo clima de tranquilidad nadie salió a auxiliar a las víctimas cuando escucharon los gritos de los hermanitos y de la anciana. Nadie se imaginó que los estaban atacando. Fue hasta que la mujer más joven salió corriendo y gritando que los auxiliaran, por la vereda que conduce a la calle principal del caserío, que una vecina le habló a su esposo y le pidió que llegara pronto porque había ocurrido una tragedia.

Ahora los vecinos exigen a las autoridades policiales que capturen a los hombres.