Esa pregunta nos la hacen a ambos especialistas. No hay una respuesta “blanco” o “negro”. El tema tiene un “gris” que me merecerá muchos comentarios. Para elaborar este artículo consulté psiquiatras y psicólogos, por lo que mi puesto en la hoguera será compartido.
“La psicología es la rama de la ciencia que trata con la mente y los procesos mentales, especialmente en relación con las conductas humanas y animales.” Estudia la conducta basada en sus principios. La conducta es la acción, producto de lo que el sujeto piensa, cree y siente. De ahí que exista la psicología clínica, comparativa, deportiva, educativa, evolutiva, social, etcétera.
La psicología se demarca bien, excepto en la “clínica”, pues “comparten” —que no debe ser “compiten” —con la psiquiatría. “La psiquiatría es la rama de la medicina que trata del estudio, tratamiento y prevención de la enfermedad mental.”
Es precisamente, clínica, restaurativa y curativa. Sus bases son principios anatómicos, fisiológicos, patológicos, clínicos, farmacológicos; es decir, médicos.
Los psicólogos clínicos adquieren la capacidad para tratar enfermedades mentales, dependiendo de su gravedad, donde el paciente no requiere medicinas.
Tratan a una víctima de robo que está conmocionada; usan pericias para estimular tempranamente a un menor que sufrió una complicación durante el parto; a un adolescente con problemas académicos; a una persona cuya personalidad le provoca angustia, sufrimiento y tristeza, entre muchas.
Los psicólogos orientan sus intervenciones a facilitar el desarrollo de estrategias y habilidades para que la persona resuelva sus dificultades, de forma que no se enferme.
Un psicólogo responsable lo referirá al psiquiatra si es necesario.
Existen áreas con las que el psicólogo colabora con el psiquiatra, como la psicometría.
Esta mide características psicológicas por medio de encuestas, cuestionarios o dibujos que sirven para llegar a un diagnóstico o modo de tratamiento.
Cuando encontramos a un psicometrista habilidoso lo atesoramos. Le da más solidez a los hallazgos y confiabilidad al diagnóstico.
Un psiquiatra puede tener la habilidad para el manejo clínico-psicológico y usar medicinas para tratar enfermedades mentales, esquizofrenias, trastornos bipolares y de estrés postraumáticos, depresiones mayores, trastornos de déficit de atención, de angustia, demenciales, etc.
Ordenamos exámenes como electroencefalogramas, tomografías axiales computarizadas del cerebro, resonancias magnéticas cerebrales, entre otros.
Entendemos cómo los medicamentos o las enfermedades afectan el funcionamiento cerebral. También tenemos “grises” con los neurólogos, pues hay enfermedades que ambos tratamos, como algunas formas de epilepsia, secuelas de daño neurológico, etcétera.
Creer que el psiquiatra solo trata “locos” es tan falso como que el oftalmólogo solo trata “ciegos”. Buscamos evitar las consecuencias de las enfermedades mentales, coincidentemente la peor es la locura. Por ello nos actualizarnos, investigamos y compartimos experiencias entre colegas y disciplinas.
Hay “manzanas podridas”, —psiquiatras o psicólogos— que desacreditan al otro por lucro y egoísmo.
Constatar sus estudios y preguntar es sensato. Cada disciplina tiene su asociación gremial. Ser socio da fe de al menos cuándo se inscribió y logró la formación mínima.