¿Usted o su hijo presentan tos, chiflido de pecho, opresión de pecho o sensación de falta de aire al hacer ejercicio? Quizás usted o su hijo sean uno de los millones de personas que sufren asma inducido por ejercicio (AIE).
El asma inducido por ejercicio afecta al 80%-90% de los asmáticos, al 40%-50% de las personas con rinitis alérgica o dermatitis atópica, y al 10%-15% de pacientes sanos. Los que adolecen asma inducido por ejercicio tienen vías respiratorias que son sumamente sensibles a los cambios repentinos de temperatura y humedad, especialmente cuando respiran aire más frío y seco.
Durante la actividad extenuante, las personas tienden a respirar por la boca, lo que hace que el aire frío y seco llegue a las vías aéreas inferiores sin pasar por el efecto cálido y humectador de la nariz.
En la actualidad existen dos teorías que explican los posibles mecanismos por los cuales se estrecha la vía aérea en los pacientes asmáticos que realizan ejercicio:
1) Hipótesis osmótica: Relacionada con el incremento en la pérdida de agua del tracto respiratorio, debido al aumento en la ventilación durante el ejercicio, provocando una elevación en la osmolaridad, lo cual estimula la liberación de mediadores inflamatorios como histamina, eicosanoides (leucotrienos y prostaglandinas) que resultan en la contracción del músculo liso.
2) Hipótesis térmica: Relacionada con la pérdida de calor de la vía aérea secundaria al incremento de la ventilación durante el ejercicio, provocando enfriamiento de la vía aérea cuando se inspira aire frío y seco. Las personas que tienen asma inducida por ejercicio pueden presentar los siguientes síntomas: dificultad al respirar, tos, respiración sibilante, opresión torácica en un periodo de cinco a 20 minutos después del ejercicio. Para confirmar el diagnóstico su médico alergólogo debe de orientarse de la historia clínica, antecedentes médicos, y llevar a cabo un examen físico completo. En el consultorio médico el paciente puede practicar ejercicios por diversas formas: prueba de carrera libre, “steps” test, bicicleta, y correr en banda sinfín, todos estos ejercicios están estandarizados.
En función del valor de la espirometría (prueba de función pulmonar) hay que demostrar una disminución del VEF1 posejercicio mayor al 15% del valor basal preejercicio.
El medicamento preferido para prevenir los síntomas del asma inducida por ejercicio es un inhalador broncodilatador agonista beta 2 de acción breve, que se usa 15 antes del ejercicio. Estos medicamentos, que comprenden el salbutamol, el pirbuterol y la terbutalina, son eficaces en el 80% al 90% de los pacientes, actúan rápidamente y duran hasta cuatro a seis horas.
Estos fármacos también pueden utilizarse para aliviar síntomas relacionados con el asma inducida por el ejercicio después de que ocurran. Si no se controlan los síntomas rápidamente con estos medicamentos, los pacientes deben hablar con su médico sobre el uso de medicamentos diarios que traten el asma subyacente, el proceso inflamatorio que está causando un aumento de la sensibilidad de las vías respiratorias.
Su alergólogo le orientará sobre las actividades o los deportes recomendados para estos pacientes.