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Familias desalojadas de Comunidad San Felipe en Apastepeque aseguran no tener adónde ir

Tres familias de la comunidad San Felipe, Caserío Las Marías, en Apastepeque, San Vicente, se han visto obligadas a buscar un nuevo lugar para vivir, tras la orden desalojo del Juzgado de Paz del municipio.

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En un terreno ubicado en el Cantón San Felipe, Caserío Las Marías, viven tres familias que, tras una orden de desalojo del Juzgado de Paz de Apastepeque, se ven obligadas a abandonar sus casas y empezar desde cero en otro lugar.  

Los habitantes aseguran que el juez ordenó que debían desalojar y le prohibió llevar consigo nada de la infraestructura. El terreno en el que están construidas las viviendas, argumenta el juzgado, legalmente es propiedad de alguien más.

Foto: Mirna Velásquez 

Las familias no poseen escrituras del terreno ni recibos de pago. Sin embargo, ellos aseguran que hace más de 20 años le entregaron dinero a la propietaria del lugar, pero nunca les entregó factura.

 Años después, la propietaria del lugar falleció y ahora sus hijos, quienes heredaron el lugar, exigen el desalojo.

 Este día, las familias afectadas empezaron a sacar sus pertenencias para abandonar el lugar y llevan consigo algunas tejas de los techos, que ellos mismos construyeron, para ayudarse a empezar de nuevo.

Hace 30 años que las familias habitan en ese terreno. Ellos aún recuerdan cómo lo encontraron.  Lo describen como un terreno vacio, una ladera deshabitada.

“El juzgado de Paz de Apastepeque fue comisionado por el Juez de lo civil de San Vicente para entregar el inmueble el día 24 de mayo”, indicó el secretario del juzgado de Paz de Apastepeque. Además, agregó que la fecha del desalojó se postergó en ocasiones anteriores por falta de personal, pero se hará efectiva el día de mañana.

Ernestina Durán Ávalos, de 70 años, dice que un accidente de tránsito en diciembre del 2017, marcó el inicio de la desgracia para su familia, pues desde ese día solo han recibido malas noticias, y quedarse sin techo es una de las peores.

Los integrantes del mismo núcleo familiar regresaban a bordo de un pick up de una excursión el 25 de diciembre pasado. El percance ocurrió sobre la carretera Panamericana, en el desvío hacia Apastepeque, de San Vicente.

En ese accidente, Ávalos perdió dos miembros de su familia tras una trágica muerte y, además, su bisnieta fue amputada de una pierna y una mano. A la tragedia también se suma la reciente discapacidad de su otro hijo, quién perdió la movilidad en un brazo después del impacto.

“Hoy tengo que dejar el patrimonio que mi hijo con tanto sacrificio ha construido todos estos años”, expresó Ernestina. Su hijo, quién migró hacia los Estados Unidos hace varios años, ha sido quién le ayudó a construir la casa que ahora ella, junto a su otro hijo, tienen que abandonar.

Las familias expresaron que aún no saben cómo resolverán la situación, mientras tanto se irán a vivir con algunos parientes, pues no tienen dónde más ir.

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