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Destrucción. Para la construcción de la nueva biblioteca el gobierno demolerá toda la manzana donde se ubicaba el edificio de la BINAES, un patrimonio cultural y el del Banco Hipotecario, inmueble nombrado con Protección Parcial 2. Así avanza el proyecto.
Cultura

Ripio y hierros retorcidos, los resultados de la Biblioteca Nacional

Un muro perimetral rodea la manzana situada entre la Avenida Cuscatlán y la 2ª. Avenida Sur. En su interior camiones recolectan el ripio de los inmuebles que han sido derribados para construir el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional.

Por Blanca Archila

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La vista es impresionante. La sensación de conmoción es difícil de digerir. Columnas, hierros, maquinaria pesada y trabajadores caminando sobre la estructura donde hasta hace unos meses se ubicaba la Biblioteca Nacional Francisco Gavidia (BINAES). Ese es el nuevo escenario de la zona, en el corazón del Centro Histórico, donde el Gobierno de El Salvador alista el terreno para la construcción de la biblioteca que donó la República Popular de China.

Al frente de la Plaza Gerardo Barrios, y a un costado del Palacio Nacional, se ubica la entrada principal de la obra donde se lee el nombre del proyecto "Grupo técnico del Proyecto de Asistencia de la Biblioteca Nacional de El Salvador", a unos metros se observa el diseño de la misma y el plano de construcción en mandarín y su traducción en español a su lado.

Imagen exterior de la BINAES, antes de su demolición.

En unos meses, aún sin definir, el imponente edificio que abarcará toda la manzana será una realidad, pero para eso el actual se destruye, aunque fue declarado patrimonio cultural en 2008 junto a otros que integran el Centro Histórico, y que poseen características invaluables desde el punto de vista arquitectónico, urbanístico e histórico. La BINAES era considerada una estructura sólida y una joya patrimonial. Se nota en sus cimientos. Se observa, ahora desde lejos, la fortaleza con la que fue construido ese edificio en 1950.

Ahora, esa destrucción mezcla varias sensaciones en una sola mirada: tristeza, impotencia y sorpresa. Parece que una bomba se encargó de desaparecer los recuerdos de quienes visitaban la zona y se sentaban en la plaza vecina. Quienes transitan por el área no pueden ignorar lo que ocurre, uno que otro saca su teléfono celular para hacer una foto de cómo luce ahora la exbiblioteca. Caminar por el sector ya no volverá a ser lo mismo, se llevaron una pieza importante de la historia arquitectónica y cultural de El Salvador.

En las afueras, el rótulo explicativo presume que el número de niveles de la nueva construcción será de siete pisos sobre el suelo y un piso en subsuelo. Además, ese banner detalla que la construcción tendrá 38.678 metros de altura total y la función principal de la obra es biblioteca, archivo, garaje subterráneo, entre otras cosas.

Los trabajadores extranjeros se identifican con un chaleco color verde y en su espalda se lee Yanjian, la constructora responsable del proyecto. Según su página web, Yanjian Group Co. es un grupo empresarial integrado, fundado en 1952, que se dedica principalmente a la contratación general de proyectos nacionales y extranjeros, desarrollo inmobiliario, operaciones de capital, comercio y otros negocios.

La empresa tiene calificación de contratación en el extranjero de la República Popular China, o calificación de servicio de mano de obra extranjera y calificación de contratista general para proyectos de ayuda extranjera, proyecto de asistencia técnica extranjera otorgado por el Ministerio de Comercio de la República Popular China, este último es el servicio que realizan actualmente en El Salvador.

En Latinoamérica, Yanjian ya ha desarrollado proyectos en Perú y Bolivia, torres de edificios habitacionales y un centro cultural, respectivamente. En Chile también construyeron la Embajada de China.

A paso acelerado

En un recorrido realizado por LA PRENSA GRÁFICA, se confirmó que la demolición avanza con prisa, todos los edificios de la 6ª calle oriente, donde destacaba el edificio Rodríguez Porth han desaparecido, en su lugar se puede apreciar una montaña de ripio con los restos de las antiguas edificaciones.

Se identificaron tres accesos y desde hace días en el costado norte también se observan grupos de personas con sus hojas de vida, buscando trabajo, llevan una mochila con sus herramientas, listos para una oportunidad, pero nadie los atiende.

 
Ripio y hierros retorcidos: así se encuentra la Biblioteca Nacional

Al interior los trabajadores realizan dos turnos. También se trabaja de noche para agilizar la demolición del edificio del Banco Hipotecario y la BINAES. Las paredes y el techo se han retirado y solo quedan las vigas y columnas que sostuvieron estos inmuebles.

En el caso de la biblioteca, se observan todavía las gradas eléctricas, que serán recordadas con nostalgia como las primeras emplazadas en un edificio del país. Otro de los elementos de valor cultural ubicados en su interior era el mural-mosaico en la cuarta planta del edificio, elaborado por el artista salvadoreño Carlos Cañas en 1962, del cual no se sabe si ha sido protegido. De hecho, en una nota publicada el 27 de octubre del año pasado por LA PRENSA GRÁFICA, una fuente del Ministerio de Cultura aseguró que el mural sería cortado y trasladado al nuevo edificio. Hasta ahora, no se sabe el estado del mural abstracto del fallecido artista.

Histórico. Una imagen del interior de la BINAES, fue en este edificio donde se instalaron las primeras gradas eléctricas del país, que serán recordadas con nostalgia.

Por su riqueza arquitectónica el edificio de la BINAES era un modelo con estándares de protección nacional e internacional. Aunque las autoridades aseguraron que tenía daño estructural no compartieron un informe o estudio que lo demostrara.

Fue en abril de 2021 cuando el gobierno, a través del Ministerio de Cultura informó sobre la construcción de un nuevo edificio ubicado en "el mismo lugar" del Centro Histórico en el que está emplazada actualmente la biblioteca, proveniente de una cooperación no reembolsable de China, por un valor de $54 millones.

En agosto, el viceministerio de Transporte ordenó un cambio de recorridos y paradas de buses de cinco rutas que transitan en el Centro Histórico y a principios de octubre encargados de la obra iniciaron con la colocación de un muro de cemento prefabricado.

En ese período este medio publicó que todos los documentos de esta nueva edificación fueron declarados bajo reserva total durante siete años, por las autoridades salvadoreñas, por lo que cualquier informe relacionado al proyecto no podrá consultarse hasta que se cumpla el tiempo estipulado.

En el mismo mes, se conoció que la construcción del nuevo inmueble implicaría la destrucción de toda la manzana y no solo el edificio de la BINAES. La demolición inició en diciembre.

Por el momento los negocios ubicados a los costados continúan funcionando, pero las ventas fueron retiradas. Los transeúntes se detienen en la zona para ver lo poco que queda del inmueble que funcionó como biblioteca desde 1994. En los próximos días ese edificio será solo un recuerdo.

Mural-mosaico. La pieza elaborada por Carlos Cañas en 1962, era otro de los elementos de valor cultural ubicados en la BINAES, se desconoce si ha sido protegido.

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Tags:

  • BINAES
  • Bliblioteca Nacional de El Salvador

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