Obama, expresidente de EUA, reunido con los mandatarios del Triángulo Norte. Foto LPG / Archivo
El Salvador

¿Alianza para la Prosperidad en riesgo? Esto ha recibido El Salvador en cuatro años

El plan, anunciado en 2014, ha tomado relevancia después de que Estados Unidos cancelara una reunión de cancilleres en la que se evaluarían sus avances. Esto, al parecer, está directamente relacionado con que El Salvador estableciera relaciones diplomáticas con China.

¿Existe conexión entre el establecimiento de relaciones entre El Salvador y China y el posterior anuncio de que Estados Unidos suspendía una reunión de la Alianza para la Prosperidad? No es claro, pues oficialmente ningún gobierno ha dicho que así sea.

La cancillería de Guatemala aseguró que "motivos de agenda" llevaron a la suspensión de esa reunión, una decisión tomada "de forma conjunta" con El Salvador y Honduras. Pero la cancilleria salvadoreña ya había comunicado que lamentaba que se suspendiera por parte de Estados Unidos.

Hace unos meses el presidente Donald Trump ya había expresado su incomodidad por el dinero que se destina a El Salvador. El motivo de la queja era la migración de pandilleros hacia el país norteamericano. Y tras conocerse la ruptura con Taiwán, el senador republicano Marco Rubio se propuso trabajar para el retiro de ese dinero y aseguró que habló del tema con el mismo Trump.

Esto contexto, al parecer, pondría a la Alianza para la Prosperidad en riesgo.

¿Cuál es la historia de este programa por el que EUA destina millones de dólares para una de las regiones más violentas del mundo?

Crisis de niños migrantes

El incremento en la llegada a Estados Unidos de niños centroamericanos habría sido clave en esta iniciativa. Entre el 1.º de octubre de 2013 al 30 de septiembre de 2014, la Patrulla Fronteriza estadounidense detuvo a 65,339 menores de edad que pretendían cruzar solos la frontera sur.

Sánchez Cerén y Obama se saludan en una reunión realizada en julio de 2014. Foto LPG / Archivo

En noviembre de 2014 se comenzó a hablar del “Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte”, el que tendría como objetivos principales frenar la migración de decenas de miles niños y adolescentes hacia EUA por medio de cambios significativos en sus países de origen. El proyecto se planteó para tener una duración de cinco años.

Según un documento elaborado por los tres países del Triángulo Norte centroamericano (Guatemala, Honduras y El Salvador), la estrategia comprende cuatro puntos: desarrollar el capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a justicia, dinamizar el sector productivo y fortalecer la institucionalidad.

En enero de 2015, el vicepresidente estadounidenses Joseph Biden dijo que la crisis de los menores migrantes mostró que “la seguridad y prosperidad de Centroamérica están estrechamente relacionadas con la nuestra (la de EUA)”. Entonces la administración del expresidente Barack Obama pidió al Congreso que aprobara fondos para este plan.

En el año fiscal 2016 se aprobaron $750 millones para Centroamérica; en 2017 fueron $655 millones; y para el 2018 se concedieron $615 millones, según un artículo de la web secretariatecnica.gob.sv. En el caso específico de El Salvador, "del año fiscal 2016, Estados Unidos destinó $133 millones; mientras que del año fiscal 2017 destinó para El Salvador $130 millones", según informó esa Secretaría Técnica.

Un documento del gobierno de Estados Unidos sostenía que su asistencia a los tres países centroamericanos superaba los $2,600 millones en los años fiscales 2015, 2016, 2017 y 2018.

El Gobierno de Estados Unidos calculaba en 2014 que necesitará gastar unos $5,000 millones a lo largo de cinco años para implementar su estrategia de fortalecimiento de la institucionalidad y la seguridad en el Triángulo Norte.

Sánchez Cerén, agradecido

¿Cómo evaluaba entonces el presidente Sánchez Cerén el aporte del dinero estadounidense? En un programa Casa Abierta dijo que la Alianza daba “oportunidades para seguir trabajando, para garantizarles el derecho a ustedes, el derecho a la educación, a la salud, a vivir como familia, a que tengan atención de sus padres”.

Joseph Biden, exvicepresidente de EUA, tuvo un rol activo en la negociación de la Alianza. Foto LPG / Archivo

“A veces se da el problema de que muchos niños y niñas van y se arriesgan a viajar hasta Estados Unidos y en ese recorrido muchos mueren o muchos son maltratados. Entonces, se quiere evitar que las niñas y los niños tengan la necesidad de viajar hacia Estados Unidos para buscar oportunidades”, añadió el mandatario salvadoreño.

Más tarde, en marzo de 2015, se conoció el deseo de los congresistas de asegurar el buen uso de esos millones de dólares. Querían que los objetivos se estuvieran cumpliendo y que Centroamérica diera muestra de voluntad para reformar las instituciones de seguridad pública.

En mayo de 2016, EUA recordó algunos sus requisitos: combatir la corrupción, proteger a defendores de derechos humanos, profesionalizar la PNC y reducir el rol de militares en tareas de seguridad pública.

La embajadora Jean Manes llegó a declarar que fondos para 2017 estaban en duda por la incapacidad de los políticos salvadoreños para ponerse de acuerdo y solucionar la crisis fiscal.

Nuevo escenario

La situación cambió con la llegada de Donald Trump a la presidencia. Manes mencionó que se debía probar al nuevo mandatario avances que justificaran la inversión.

Salvador Sánchez Cerén ríe con los presidentes de Guatemala y Honduras en una imagen de febrero de 2016. Foto LPG / Archivo

Las quejas más fuertes de Trump llegaron en febrero de 2018, por medio de una contundente publicación en Twitter: “Los miembros de la pandilla MS-13 son eliminados por miles de agentes de ICE y la Patrulla Fronteriza, pero estos asesinos regresan de El Salvador, y a través de México, como el agua. El Salvador solo toma nuestro dinero y México debe ayudar más con este problema. ¡Necesitamos el muro!”

La Cancillería salvadoreña dijo que esas palabras iban en contra de la dignidad del país y el Gobierno salvadoreño recordó que la pandilla MS-13 tuvo su origen en Estados Unidos.

Más tensa es ahora la relación cuando desde agosto de 2018 se hizo a un lado a Taiwán para abrirle las puertas a China. La cancelación de una reunión del programa que ha dado millones al Gobierno podría ser una señal. La llamada a consultas de la embajadora Manes podría ser otro signo de la irritación que a EUA le ha causado la decisión diplomática.

De los países del Triángulo Norte, El Salvador es el único que ha roto relaciones con Taiwán. ¿Dejarán de llegar los millones de dólares de la Alianza para la Prosperidad? El tiempo dará la respuesta.

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