Pastor evangélico es condenado a prisión por pagarle $10 por relaciones sexuales a una adolescente
El Salvador

Pastor evangélico es condenado a prisión por pagarle $10 por relaciones sexuales a una adolescente

La menor de edad era miembro de la Iglesia Misión Cristiana “La Esperanza”, la cual lideraba el religioso que fue condenado a 20 años de cárcel.

Un pastor evangélico, identificado como David Alonso Torres Rosales, fue condenado a 20 años de cárcel por el delito de violación en menor o incapaz agravada en modalidad continuada, en perjuicio de una adolescente de 13 años de edad, quien era parte de la Iglesia Misión Cristiana “La Esperanza”, la cual era dirigida por el imputado.

Según la Fiscalía General de la República (FGR), la víctima comenzó a ser abusada sexualmente desde el pasado mes de julio de 2016 hasta aproximadamente el mes de febrero de este año. Varios de los actos sexuales cometidos por Torres Rosales se llevaron a cabo en un motel ubicado en la Carretera de Oro, en el municipio de San Martín, departamento de San Salvador.

La Fiscalía señaló que la menor asegura que conoció al religioso en 2015, cuando ella comenzó a asistir a la congregación antes mencionada. Fue ahí cuando, pasados unos meses, el pastor le pidió que fueran novios y que para 2016, el religioso se ofreció para llevarla todos los días a su centro escolar en el microbús de transporte escolar que conducía.

Fue el 5 de julio de 2016 cuando Torres Rosales citó por teléfono a la menor al centro comercial Unicentro, donde, tras degustar alimentos, la llevó al motel antes mencionada y le pidió que se agachara para que “nadie la viera entrar”. Estando ahí, la menor le preguntó porqué la había llevado ahí, a lo que él respondió: “es para que nos acostemos un rato”.

Desde entonces, ambos sostuvieron relaciones sexuales continuas, por las que Torres Rosales le pagaba de $10 a $20 todos los días sábados, cuando la menor aseguraba en su casa que asistía a reuniones en la iglesia para poder encontrarse con el implicado.

La denuncia fue interpuesta por la madre de la menor, quien conoció de los hechos al cuestionar continuamente a la adolescente sobre su comportamiento errático y sus continuas salidas cada sábado por la tarde.

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