Roger Waters 75 años siendo indomable
Farándula

Roger Waters 75 años siendo indomable

Sus canciones son de crítica social y apuntan hacia los derechos humanos, un tema que desde niño le interesó.

¿Es esta la vida que realmente queremos? ("Is this the life we really want?") tituló Roger Waters su primer álbum en solitario después de 25 años. Desde su pelea con el cantante de Pink Floyd, David Gilmour, la pregunta flota en el aire Y quizá Waters, que este jueves cumple 75 años, también se cuestione el rumbo de su vida cuando echa la vista atrás.

Su padre, a quien homenajeó con el disco "The Final Cut" (1983), murió en la Segunda Guerra Mundial cuando Waters solo tenía un par de meses. Su madre era profesora y estaba comprometida con los derechos humanos. "Crecí con Aldous Huxley, George Orwell y H. G. Wells", recuerda el músico. No es de extrañar que ya durante su etapa escolar se declarara en contra de las armas nucleares, el comienzo de una conciencia política que le ha conducido a tantas controversias.

La legendaria banda Pink Floyd fue fundada por amigos de juventud: Waters fue al colegio en Cambridge con el cantante Syd Barrett. David Gilmour, que sustituyó a Barrett después de que este dejó el grupo, vivía en el mismo barrio. Con el baterista Nick Mason y con el tecladista Richard Bright estudió arquitectura en Londres. Al principio, la música no estaba en primer plano. "Comencé con el rock'n roll porque quería follar", reveló Waters años más tarde a Rolling Stone.

La banda forma parte de la historia de la música, sobre todo, después de que Barrett fue sustituido por Gilmour. Aunque sus inicios fueron casi punkis, pronto representaron todo lo que no era punk: musicalmente versados, conceptualmente ambiciosos y –con más de 250 millones de discos vendidos– muy ricos. El cantante de Sex Pistols, Johnny Rotten, ponía entonces un "Odio a" en su camiseta de Pink Floyd, pero en 2010 admitió a la revista cultural británica The Quietus: "Tienes que ser un tonto para decir que no te gusta Pink Floyd".

Los héroes psicodélicos de los años sesenta se transformaron en maestros electrónicos y roqueros emocionales con "The Dark Side of the Moon" (1973) y "Wish You Were Here" (1975).

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