EFE/EPA/MOHAMMED BADRA
Internacionales

Niños sirios, expuestos a muerte y discapacidad 7 años tras comienzo guerra

Los niños son las principales víctimas de la guerra en Siria y que se encuentran en riesgo de morir o sufrir heridas permanentes, además de los daños psicológicos.

Siete años después del estallido del conflicto en Siria, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recordó hoy que los menores son las principales víctimas de la guerra y que se encuentran en riesgo de morir o sufrir heridas permanentes, además de los daños psicológicos.

El director de Unicef para Oriente Medio, Geert Cappelaere, destacó en una rueda de prensa en Beirut que "ninguna de las partes (beligerantes) respeta a los niños, cuyas cicatrices más profundas no son las heridas sino los traumas psicológicos que les quedan y los marcan para toda la vida".

Asimismo, la agencia de la ONU hizo un llamamiento para no olvidar a los menores que sufren una discapacidad a causa de las heridas de la guerra y que son "los más vulnerables".

"Muchas veces necesitan tratamiento y servicios especiales. Como niños, sus necesidades son diferentes a las de los adultos. Sin acceso a servicios, escuelas o productos como sillas de ruedas, muchos niños con discapacidades hacen frente a verse excluidos, estigmatizados e ignorados mientras el conflicto continúa", aseguró Cappelaere.

Unicef señaló además que esos menores están más expuestos a la violencia, la explotación y los abusos en el caso de muerte o separación de los que cuidan de ellos, y que en las zonas de conflicto las familias no pueden ofrecer a los menores discapacitados la asistencia que necesitan.

Sin embargo, Cappelaere aseguró que "la ambición de los niños en Siria no conoce límites y cuando los padres de los discapacitados pueden responder a sus necesidades, superan los retos a los que se enfrentan y realizan proezas extraordinarias para recuperar su infancia, dignidad y sueños".

El director regional de Unicef puso de ejemplo el caso del que fue testigo en Alepo, donde una madre con una hija discapacitada de siete años la llevaba todos los días al colegio y destacó asimismo el ansia de la pequeña por superarse.

Según Unicef, 360 niños resultaron heridos en 2017 y muchos de ellos sufrieron lesiones permanentes, como la amputación de extremidades por explosiones de bombas y otros artefactos, al mismo tiempo que advirtió de que el número de heridos podría ser mayor, porque solo ha podido verificar esos casos.

En la rueda de prensa, estuvo presente Bassel, un adolescente de 17 años refugiado en el Líbano, que quedó paralizado a consecuencia de la guerra.

"Cuando vine al Líbano no iba a ninguna parte, pero a medida que pasaron los días me di cuenta de que mi vida estaba confinada entre cuatro paredes", relató Bassel a los periodistas.

El joven decidió que quería aprender algo nuevo y eligió el violín, por lo que hizo una demostración de los progresos que ha hecho y tocó el instrumento ante los asistentes.

"Al principio pensaba que la ayuda que me brindaban era por compasión, porque estoy en silla de ruedas", reveló Bassel, el cual ha podido superar esos complejos después de un tiempo.

Tal y como explicó el doctor Gasán Abu Sitti, cirujano plástico del Hospital Americano de Beirut, tras recibir el tratamiento adecuado, los niños con discapacidades o desfigurados por la guerra, "adquieren más confianza en sí mismos como si finalmente formaran parte de este mundo".

Abu Sitti dijo a Efe que hace cuatro años lanzaron el programa para asistir a estos menores y han tratado a más de cien niños, no sólo sirios sino también libaneses e iraquíes, también víctimas de la violencia.

El cirujano añadió que la iniciativa cuenta con el apoyo de Unicef y el Comité Internacional de la Cruz Roja para ayudar a las familias a hacer frente a las necesidades de los hijos con alguna discapacidad o lesión permanente.

Pero además de los heridos, Unicef destacó las numerosas víctimas mortales entre los menores, que representan un cuarto de los fallecidos en Siria.

Sólo en los dos primeros meses de 2018, al menos un millar de menores han resultado muertos y heridos, y 2017 fue el año en el que murieron más niños en Siria desde el estallido del conflicto, con un 50 % más de fallecidos que en 2016, según Unicef.

De acuerdo con el último recuento del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 353.935 personas han muerto en los pasados siete años.

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