Al iniciarse la tercera fase del año, la campaña política se intensifica y los problemas pendientes siguen ahí
Opinión

Al iniciarse la tercera fase del año, la campaña política se intensifica y los problemas pendientes siguen ahí

Este, pues, tendría que ser uno de los temas fundamentales de la campaña presente: lo que propone cada uno de los aspirantes a ejercer la conducción nacional en el punto específico y básico del cambio de rumbo con propósito reconstructivo.

Ya faltan menos de 6 meses para que llegue el día en que los ciudadanos elegirán a quien habrá de ejercer la Presidencia de la República durante el quinquenio 2019-2024, si es que no se necesita una segunda vuelta electoral para tomar dicha decisión. En todo caso, el tiempo es aflictivamente corto, y más con la aceleración que hoy predomina, poniéndoles sello de urgencia a todas las acciones que hay que desplegar de aquí al momento en que todos estemos ante la urna que nos corresponde, con la decisión tomada que habrá que estampar en la papeleta respectiva. Todo lo anterior parece un proceso mecánico, pero en verdad es una tarea decisiva que exige mucha conciencia sobre lo que significa elegir especialmente en las circunstancias actuales del país.

El conjunto de problemas realmente graves y complejos que se nos vienen acumulando a las salvadoreños desde hace bastante tiempo ya no admiten que haya más retrasos en la puesta en práctica de tratamientos que conduzcan a soluciones que efectivamente funcionen. En gran medida, el factor que decide si hay estancamiento o si hay avance en el manejo de la problemática real es la política que se desarrolla en el terreno; y está claro que la política actuante no ha desempeñado a cabalidad el rol que tiene asignado, y eso es lo que la ciudadanía señala en todas las formas que tiene a su alcance. No es casualidad que en las diversas encuestas de opinión ciudadana los opinantes manifiesten que nuestro país va por el rumbo incorrecto, lo cual hace imperativo cambiar de rumbo.

Este, pues, tendría que ser uno de los temas fundamentales de la campaña presente: lo que propone cada uno de los aspirantes a ejercer la conducción nacional en el punto específico y básico del cambio de rumbo con propósito reconstructivo. Esto va íntimamente vinculado con el respeto a la lógica democrática y con la voluntad de poner todas las energías nacionales en la línea del auténtico progreso que abarque a todos los salvadoreños.

Es preciso, entonces, que las ofertas electorales pasen de inmediato de las generalidades difusas a las concreciones inequívocas; es decir, que en lo que resta de campaña se pase de las promesas a los compromisos, de tal forma que la ciudadanía no sólo pueda tener claridad sobre lo que se propone sino certeza sobre el cumplimiento de lo propuesto. Esto pondría la contienda electoral en otro plano mucho más en concordancia con lo que el electorado viene demandando desde hace mucho, sin que se le atienda de manera debida, por lo cual el sentimiento de rechazo ciudadano viene creciendo de modo progresivo, con todos los riesgos estructurales que eso implica.

A partir de esta fecha, las respectivas campañas tendrían que enfilarse hacia lo que la ciudadanía siente, piensa y desea, para que se den señales precisas sobre el desempeño de la institucionalidad conductora de aquí en adelante.

Todos tenemos que estar no sólo expectantes sino realmente atentos a lo que se dice y a lo que se hace con miras a la nueva configuración institucional que está a las puertas en diversas áreas de la estructura pública. Eso es responsabilidad cívica básica.

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