Juan Héctor Vidal / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA
Opinión

¿De China con amor? (y III)

La verdad de las mentiras. A estas alturas, ya ha circulado copiosa información sobre el cúmulo de irregularidades que han rodeado la apertura de relaciones diplomáticas con China Continental. Sin embargo, se siguen ocultando detalles de los compromisos que ha adquirido el gobierno de espaldas a una sociedad que desde siempre ha sido engañada, traicionada, estafada y ofendida por sus dirigentes y grupos de interés. Pero el cinismo como aderezo a la última gracia gubernamental se lo puso el presidente de CEPA, cuando, al responder a un señalamiento de la embajadora Manes acerca del ingrediente militar, dijo, entre otras cosas: "Están jugando con nuestra inteligencia".

No dudamos que todos los funcionarios del gobierno tienen un IQ muy superior al promedio, pero por esa misma razón deberían de entender que no todos somos estúpidos. Ante la transparencia que exige la ciudadanía, las respuestas de voceros del gobierno han sido vagas, resbaladizas y cínicas, con el siempre tinte visceral que ha puesto más al desnudo su proverbial soberbia mezclada con hipocresía. Esto es típico de la gente que llega al poder, sabiendo que ya en sus cargos harán de todo, menos mostrar una pizca de decencia; pero estos han abusado. La alusión que hacíamos la semana anterior a la reacción del primer designado a la presidencia llamando a los taiwaneses –quienes generosamente han ayudado por tanto tiempo al país– "mentirosos, falsos y bajeros" es solo una variante de ese comportamiento torcido, si se toma en cuenta que unas semanas antes habían recibido una cuantiosa ayuda de los otrora grandes amigos.

Ante tanto misterio y obscenidad, lo único que pide la sociedad es transparencia y pulcritud. Esta exigencia implica de entrada que los organismos encargados de atraer inversión extrajera nos muestren los resultados de sus gestiones con otros países y las condiciones que nos ponen para arriesgar sus capitales. Esto sin perjuicio de las explicaciones que tiene que dar la entidad aeroportuaria sobre qué es lo que ha estado negociando con los chinos; porque al margen de su autonomía, no puede pasar sobre la Constitución, como lo hicieron con el SITRAMSS. El Ministerio de Defensa, igualmente, debe aclarar en qué actividades andaba su principal asesor de inteligencia en China, antes de que se conociera de la ruptura con Taiwán.

Por lo demás, en esta época de vacas flacas para el FMLN, las mentiras y engaños tienden a potenciarse. Por ejemplo, la misma CEPA está financiando una campaña millonaria, asegurando que el puerto de Acajutla es el mejor punto de conexión logística de la región, cuando organismos internacionales han documentado cómo el país ha venido perdiendo consistentemente posiciones que, en otras circunstancias, impulsarían su inserción internacional. Paralelamente, se nos quiere engatusar con lo de la Unión Aduanera en el Triángulo del Norte. Señores, esta no consiste en pintar del mismo color los recintos aduaneros, eliminar papelería que nunca sirvió para nada, vestir con uniformes iguales a los empleados o utilizar trapeadores en vez de escobas para limpiar los nauseabundos servicios sanitarios. El brillante economista Meade ha de estar removiéndose en su tumba, al considerar que sus pioneras ideas sobre el tema se han convertido en trivialidades. Lo del ferri es otro entuerto del Plan 10. Y todo esto, un conjunto de cuentos chinos, donde las ZEE, el puerto de La Unión y la venta de un islote, piensan muchos, constituyen un sustituto formidable frente al fracasado negocio de Alba Petróleos.

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