Sherman Calvo / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA
Opinión

La ideología de género: "Bomba de relojería demográfica"

Somos muchos los que creemos en la familia, y esto no lo afirmo con un pensamiento religioso, porque hay personas que posiblemente van a compartir este artículo, que pueden no tener la misma creencia en Dios que yo, o de la manera en que yo creo e interpreto a Dios, pero sí creemos que hay una forma que se sostenga la humanidad, y es a través de las familias convencionales y tradicionales.

La ideología de género es una bomba de relojería demográfica, según lo define el Dr. César Vidal. No hay nación, ni cultura que pueda sobrevivir con un crecimiento demográfico inferior al 2.5 %. Hasta el 2.3 % todavía es reversible un proceso de desplome demográfico. A partir del 2 % no hay esperanza, cualquier cultura, cualquier nación está condenada. En España la tasa de crecimiento demográfica es del 1.1 % porque han matado a más de un millón de criaturas en el vientre de sus madres, siguiendo la supuesta salud sexual y reproductiva. Por otro lado, la tasa de crecimiento de los musulmanes en España es del 8.1. Usted podrá sacar conclusiones de esa simple aritmética.

La ideología de género se está imponiendo en países donde para poder recibir ayuda de instituciones internacionales, préstamos, renovación de créditos, se exige y se presiona a esos países para que admitan dicha ideología. Muchos han confesado las presiones recibidas de organizaciones ligadas a las Naciones Unidas para admitir la ideología de género, o enfrentarse a una situación difícil desde una perspectiva económica. No existe ningún derecho que permita, legitime o tolere, que una instancia exterior del tipo que sea, imponga a una nación la ideología que tiene que tener.

Demos gracias porque hay una inmensa mayoría de personas, de seres humanos, que creemos en la familia, que supimos concebir a nuestros hijos en familias formadas de la manera que Dios manda, y la que muchos dicen que no existe, que está mal esa familia de patriarcado; sin embargo, esa es la familia que tiene hijos a los cuales otros quieren convertir, tratando de imponer en la educación un lenguaje de género inclusivo, cambiando vocales, eso no tiene nada de inclusivo, pero saben muy bien que la persona desvinculada de la familia y de su propia naturaleza es plenamente manipulable. A quienes promueven esa agenda no les interesan las familias sanas y fuertes, sino las personas solitarias y desvinculadas. La victoria plena de este ‘nuevo orden’ solo se puede conseguir desterrando el principio de subsidiariedad, hasta eliminar cualquier institución intermedia entre el Estado y el individuo. Por muy pequeña que pueda ser una nación, por muy reducido que sea su peso en el concierto internacional, no existe organización internacional, fundación o país extranjero, que tenga derecho a imponerle la ideología de género.

Esto no es algo que va a suceder dentro de muchos años, como lo dice el Dr. César Vidal, ahora mismo tenemos delante de nosotros dos caminos, el camino de la vida, en el cual podamos construir esta nación sobre la base de familias equilibradas, armoniosas y fuertes, donde puedan educar a sus hijos en la verdad, en el temor de Dios, donde puedan hacer que salgan buenos ciudadanos de sus familias y donde conserven la libertad y el derecho de decidir la educación, y ese es un camino de vida para este país, como para cualquiera; o está el otro camino, un camino de muerte, un camino empedrado de la ideología de género, que conduce a la destrucción de la familia natural, a un perverso cambio del sistema educativo para destruir la familia desde abajo, haciendo proselitismos con niños que no tienen el criterio suficiente para decidir, un camino que tritura el principio de igualdad bajo la ley y que al final nos condenaría como cultura o como nación.

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