Luis Membreño, analista
Opinión

Le subieron la temperatura a la olla de agua caliente

No hay que subestimar al FMLN porque su proyecto político comunista sigue intacto y en un tercer período nos va a cocinar a todos. Veámonos en los espejos de Nicaragua y Venezuela.

La fábula de la rana nos dice que si una rana es lanzada a una olla con agua hirviendo, su instinto de supervivencia la hace saltar inmediatamente fuera de la olla para evitar morir quemada. Pero si, por el otro lado, se introduce a una rana en una olla de agua fresca la rana se queda dentro de la olla. Si se eleva la temperatura del agua lentamente la rana se acomoda a la nueva temperatura y se queda dentro de la olla. Si la temperatura se sigue elevando lentamente, la rana se queda siempre dentro del agua hasta que muere quemada sin darse cuenta.

En el caso de Nicaragua podemos ver ambos casos. Daniel Ortega gobernó Nicaragua entre 1979 y 1990 y en ese tiempo hizo cambios sumamente radicales y eso llevó a los nicaragüenses a oponerse, se armó la "contra" y terminó siendo derrotado en las elecciones de 1990, que ganó doña Violeta de Chamorro. Esa lección le sirvió mucho a Daniel Ortega por lo que en su segundo mandato que comenzó en 2007 y que continúa hasta la fecha, utilizó la estrategia de elevar la temperatura lentamente. Negoció con los empresarios y con diferentes grupos de oposición que los iba a dejar hacer negocios y dinero, pero que nadie osara competir con él por el poder político. "Ustedes hagan dinero y yo me encargo de la política" les dijo Ortega. Al cabo de once años "cocinó a todas las ranas" en Nicaragua y muy pocos se percataron del riesgo de entregar el poder total a un supuesto revolucionario que lo único que quería era establecer una dictadura y enriquecerse con dinero venezolano. Ahora los nicaragüenses están teniendo que pagar con sangre, persecución, torturas, exilio, el error de no haber luchado por un equilibrio de poderes y por una institucionalidad fuerte.

En el caso de El Salvador el FMLN inició con un gobierno "light". Mauricio Funes y su gabinete no eran miembros de la comisión política, comandantes de la guerrilla y se dedicaron a robar ($351 millones según la FGR) mientras el FMLN dejaba el agua de la olla fría. En el segundo gobierno del FMLN sí ganó un comandante de la guerrilla la presidencia, la comisión política tomó el control del gobierno y le fueron subiendo la temperatura al agua. También ocupó la misma táctica de Saca y Funes para saquear más de $150 millones, según la FGR, y le fueron subiendo la temperatura al agua con comisionados políticos en las instituciones, contrataron a decenas de miles de activistas, llenaron de burocracia al país lo que no permite que se generen empleos, pero el problema que tuvieron fue que Venezuela quebró con la caída del precio del petróleo en 2014 y eso los hizo ir muy despacio.

Pero el presidente Sánchez Cerén dio a conocer la noche del 20 de agosto algo que ya había dejado entrever la embajadora de Estados Unidos y es la ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán y el inicio de la relaciones con la República Popular China.

Ahora que el FMLN tiene un respaldo financiero y militar enorme como el apoyo del gobierno chino, del partido comunista chino, y que muchos están adormecidos peleando con Nayib Bukele y GANA, criticándose por la corrupción de Tony Saca, elevan la temperatura de la olla para terminar de cocinarnos antes de las elecciones de 2019.

Más vale que salgamos del aletargamiento en el que estamos y que comprendamos que el FMLN es una amenaza real y que tiene importantes posibilidades de ganar las elecciones de 2019. No hay que subestimar al FMLN porque su proyecto político comunista sigue intacto y en un tercer período nos va a cocinar a todos. Veámonos en los espejos de Nicaragua y Venezuela. Es hora de saltar fuera de la olla, antes que sea demasiado tarde, unámonos y pongámonos a trabajar para que no gane el FMLN/GANA un nuevo período de cinco años.

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