Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFI
Opinión

Timing incomprensible, mucha opacidad

Hace diez años, después de que Costa Rica estableció relaciones con China Continental, visité con la Junta Directiva de INCAE para conocer de cerca el fenómeno, y tratar de comprenderlo mejor y dado su futuro tratar de establecer alianzas para intercambios educativos, estudiantes de INCAE estudiaran a China y chinos a INCAE como parte de sus maestrías.

Milagro económico sin precedentes, sacó a unos 500 millones de la pobreza en tres décadas con un capitalismo salvaje de Estado, China era el futuro y establecer relaciones con ellos se veía como algo que vendría. Lo ideal habría sido adelantarse a Costa Rica, el primero en dar el paso podría lograr condiciones suficientemente atractivas para sustituir a Taiwán.

Era el momento de estudiar posibilidades y como se debe hacer en política exterior, evaluar los beneficios de esa alianza y a cambio de qué, en política siempre un "trade off" se podría haber iniciado con una oficina de representación para conocerse mejor y evaluar la situación.

Taiwán, por su particular situación, agradecía generosamente a los países con que mantuvieron relaciones, muchos proyectos financiados en condiciones favorables, donaciones, exportación de tecnología, becas, etcétera. Alguna vez financió campañas de partidos en donde era prohibido, pero esas ayudas fuera de orden fueron un pequeño porcentaje del total invertido y prestado a los países.

China y Taiwán, separados en guerra, siguieron caminos diferentes, Taiwán se convirtió en uno de los países más prósperos del mundo per cápita, basado en libre mercado y democracia. China con Mao siguió muy pobre y reprimida, Den Xiao Ping, cambió a mercado sin democracia y competencia a base de mano de obra muy barata, producción sin pagar patentes, costos de producción muy bajos, exportar barato.

Las relaciones entre China y Taiwán se volvieron abiertas, Taiwán fue de los primeros grandes inversionistas en China, amistades y matrimonios entre el continente y la isla fueron más frecuentes.

China tiene 5 mil años de existencia, fue un gran imperio desde el 221 a. de C., pasó por un bache de 500 años, su recuperación camino a ser nuevamente imperio es de hace tres décadas. Eso ayuda a comprender la idiosincrasia de los chinos respecto a otros países, 5 siglos de historia no se cambian fácilmente.

Diez años más tarde, China sigue creciendo menos, antes al 10 % y para ser la primera economía del mundo debe cambiar el modelo a mayor tecnología, será complicado.

La promesa china al invertir en países o ser el gran mercado por sus 3 mil millones de habitantes no se ha dado, sus habitantes tienen bajo poder adquisitivo y en los países que invierte toma la tajada del león, trae a sus trabajadores, deja poco y se lleva mucho, como imperio, véase Costa Rica, Venezuela, Pakistán y otros, terminan muy endeudados hipotecando su país a China sin levantar su economía. Pero los dirigentes que hacen los acuerdos salieron muy bien, Ortega y Maduro, se especula si esa es la razón primaria en El Salvador.

Evaluando lo que como país se espera de China y se pierde con Taiwán probablemente Taiwán habría salido ganador.

Su expansionismo comercial y militar es un problema para nuestro aliado y amigo principal, Estados Unidos, a quien con razón le preocupa que planten pie a dos horas de su territorio y nos lo ha hecho saber. Es bastante torpe arriesgar relaciones con ellos.

Pésimo "timing", mucha opacidad en el tema... eso no les levantará la campaña, van de salida.

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