Nadina Rivas
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El principio femenino

Las mujeres somos fuertes, emocionalmente fuertes, con una enorme capacidad de empatía y resiliencia, con un corazón capaz de proteger al desvalido. Y por ello somos las llamadas a sanar al mundo.

Durante milenios, las mujeres hemos sido controladas de diversas formas, a través del dinero o de nuestros cuerpos. A cambio, nosotras hemos expresado nuestra frustración y enojo con la manipulación emocional. Estoy convencida de que hombres y mujeres hemos fundado familias, comunidades y sociedades desde el desequilibrio de los aspectos masculino y femenino. Unos dominando activamente y otros pasivamente, en un juego tóxico en el que nos hemos hecho mucho daño.

Las mujeres hemos ganado espacio en un mundo diseñado por hombres. Pero hemos perdido al tratar de ajustarnos a un modelo desequilibrado de lo masculino, que expresa su poder de formas autoritarias, llenas de ego, en donde solo importa ganar, sin medir las consecuencias.


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