¿Debes pesarte todos los días si quieres adelgazar?
Salud

¿Debes pesarte todos los días si quieres adelgazar?

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la utilidad de la báscula, también llamada balanza, porque puede convertirse en un arma de doble filo.

¿Tiene sentido pesarte todos los días? ¿Es útil la báscula para perder peso o, como aseguran cada vez más expertos, puede ser contraproducente?

Razones para dejar de usar la báscula

Nos hace sentir mal. La báscula "nos sumerge en un mar de remordimientos y disgusto". Eso es lo que dice Dan Ariely, un experto que, en principio, no tiene mucho que ver con la nutrición pero sí con la forma en que actuamos y tomamos decisiones. Este estudioso de la conducta de la Universidad de Duke ve en la báscula tradicional un obstáculo para perder peso, más que un aliado, porque piensa que el sentimiento de malestar que se produce cuando comprobamos que nuestros esfuerzos han sido en vano –todas esas renuncias a pizzas o papas fritas– tiene más impacto que el positivo cuando vemos que hemos perdido algo de peso.

Este científico se unió recientemente a un equipo de Silicon Valley para crear su propia báscula, sin pantalla, llamada Shapa. En lugar de libras, Shapa mide el progreso y la salud en general y hace un seguimiento de las fluctuaciones del peso. Según Ariely, esta máquina ayuda a evitar el sentimiento de amor-odio que la mayoría de nosotros asociamos con las balanzas, ya que únicamente dice si has hecho algún progreso con tu peso.

Los datos son engañosos

Ariely es muy crítico con la cuantificación obsesiva de nuestra vida (pasos andados, calorías quemadas, horas dormidas...). Su tesis es que entre tanto número es fácil perder el sentido, y esto es lo que sucede con la báscula. Los datos pueden ser engañosos, dice Ariely. Si, por ejemplo, te pesas después de Navidad y ves que tu peso no ha aumentado, puedes deducir que puedes seguir comiendo de esta manera. "La báscula tradicional no motiva, sino más bien desmotiva", afirma el especialista. El peso puede fluctuar hasta tres libras al día, dependiendo de cuándo hayamos comido o cuándo vayamos al baño, entre otras cosas. Por otro lado, la báscula no diferencia el músculo de la grasa, ni mide la retención de agua.

Lo importante no es perder peso, sino grasa (y ganar músculo). Las llamadas "dietas milagro" no funcionan porque hacen perder peso, sí, pero el cambio es pasajero y el peso siempre vuelve, a menudo con propina. Después de la dieta, las mismas calorías que nos permitían mantenernos en nuestro peso ahora nos harán engordar.

La báscula futurística de Ariely –esa que nunca te dice cuánto pesas, solo si vas bien o mal– se vende acompañada de una app que presenta pequeños desafíos para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, invita a poner los alimentos más sanos en primera línea de la nevera, porque se sabe que la mayoría de la gente abre el frigorífico sin saber muy bien qué es lo que va a comer. Así es más probable, al menos en teoría, alcanzar una zanahoria en lugar de un batido de chocolate.

Ventajas de usar la báscula

Las personas que han podido mantener su peso tras una dieta durante los cinco años posteriores deben gran parte de este éxito al monitoreo que ellos mismos hacen de su peso, señala Deborah Bade Horn, directora del Centro para la Medicina de la Obesidad de la Universidad de Texas en Houston. Para esta experta, "información es poder".

"Los números son una motivación poderosa".

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