Manos robóticas
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Manos robóticas

Hoy día es una realidad la contribución de la inteligencia artificial y robótica en tareas complejas como la medicina.

Cuando pensamos en los avances en robótica, el pensamiento más romántico es el de robots con apariencia de humanos que se integran a la sociedad y trabajan y viven rutinariamente como cualquiera de nosotros, al mismo tiempo existe otra visión fatalista que los ve como una amenaza a los trabajos manuales y con el peligro de tornarse en contra del humano. Sin embargo, la verdad es que los robots ya contribuyen a tareas repetitivas y estructuradas desde hace muchos años, por ejemplo, en la fabricación de automóviles. Pero ¿qué hay de las tareas domésticas y mundanas? Hoy día es una realidad la contribución de la inteligencia artificial y robótica en tareas complejas como la medicina, pero es aún ciencia ficción un robot que haga lavandería en el hogar.

La razón de esto es que cuando son tareas no estructuradas y que no son uniformes, por ejemplo, recoger la ropa sucia en el piso siempre implica un número de actividades diferentes por el desorden, tipo y la cantidad de ropa a recoger que un humano las ejecuta sin pensarlo, programarlas en un robot es extremadamente difícil. Llegar a tener la destreza de la mano y el brazo humano es el reto de muchos laboratorios hoy en día. El éxito desencadenaría una nueva revolución de la robótica con efectos positivos, como la reducción del trabajo doméstico y sí probablemente eliminación de trabajos como bodegueros, limpieza, etc.

Elon Musk, el famoso CEO de Tesla y quizá el mayor abanderado sobre los riesgos que la inteligencia artificial representa para el futuro de la humanidad, fundó en 2017 OpenAI, una compañía sin fines de lucro cuya misión es establecer el camino a una inteligencia artificial segura y responsable. Uno de los primeros proyectos fue Dactyl, utilizando la mano robótica de la compañía Shadow (https://www.shadowrobot.com/products/dexterous-hand/). El proyecto consiste en simular primero las destrezas de una mano en el manejo de un cubo y simular al igual que la mano de un humano, como con los dedos se desliza, pivotea y gira el cubo para posicionarlo en las diferentes caras.

El proyecto Dactyl se basa en redes neuronales y consiste en dejar que la mano mueva el objeto aleatoriamente y consistentemente fallando en el intento, a medida realiza un movimiento que se acerque al objetivo deseado se premia, y por el contrario, se castiga. Piensen en un premio de 20 puntos o castigos de -20. Con el tiempo después de miles de movimientos, el robot logra una destreza en manipular el objeto. Este es solo un proyecto y que enseña al robot a girar el cubo. Existen, sin embargo, múltiples destrezas que una mano humana realiza, por ejemplo, recoger, apretar, levantar, presionar y sutilezas como determinar el nivel de presión de acuerdo con la textura y el material.

Otros laboratorios están experimentando con manos que levanten objetos, la dificultad es que el robot levante cualquier tipo de objeto, incluso los que nunca ha visto. ¿Por qué es tan difícil programar una tarea mundana como levantar un objeto? Los humanos simplemente levantan un objeto y no lo piensan. Pero es una tarea simple realizada por una compleja red de circuitos dentro del cerebro. Al levantar, por ejemplo, una taza, una persona elige la mejor manera de encajar sus dedos, pero ¿en qué parte? ¿Con qué dedos? ¿En qué posiciones? Los cerebros humanos han desarrollado rutinas automatizadas y personalizables. Si es una taza que nunca había visto antes, una persona siempre sabe cómo tomarla. Es decir, convierte cada experiencia en aprendizaje y lo adapta en la marcha.

Por el momento, estos robots fracasan tanto como impresionan. Pero los métodos de aprendizaje automático apuntan a un progreso continuo en los años venideros.

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