Antena parabólica

El cambio climático ha venido a ponernos en vilo sobre lo que puede ocurrir en el ambiente natural. Antes, el calendario tenía una disciplina casi perfecta.
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Lluvias emblemáticas en días específicos como el Día de la Cruz o el Día de San Francisco de Asís, mayo y octubre; temporales siempre esperables, en junio y en septiembre; vientos de octubre, brisas frescas en noviembre y diciembre y calores crecientes a partir de enero. Hoy, vivimos en lo imprevisible. Fríos en febrero, como este año, ¿de cuándo acá? Hay muchas respuestas dizque que técnicas sobre lo que está pasando al respecto, pero ninguna parece dar en el clavo justo. Lo cierto es que este es tiempo de innovaciones en todos los órdenes, y desde luego también en el orden estrictamente humano. El mundo se nos ha vuelto un gran espejo giratorio, y a eso le llamamos globalización, a falta de otro término. Tal globalización también, como ocurre en lo tocante al clima, se halla expuesta a múltiples movimientos enigmáticos. Pero en este ámbito sí puede incidir decisivamente la voluntad humana, por las distintas vías de expresión que tiene hoy a su alcance. Es el cambio existencial, que funciona como un fenómeno sin fronteras, igual que el cambio climático. Tenemos que tomar muy en serio ambos fenómenos, porque en ambos va manifestándose de vida.

David Escobar Galindo

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