EL ROCK CONQUISTA LA HABANA

Los Rolling Stones hicieron vibrar con su rock poderoso a más de 400,000 cubanos y extranjeros que se dieron cita el viernes a la Ciudad Deportiva de La Habana, para su concierto gratuito.
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Fans.  cubanos y de otros países de América y Europa estuvieron presentes en el espectáculo de los Stones.

Fans. cubanos y de otros países de América y Europa estuvieron presentes en el espectáculo de los Stones.

El actor   estadounidense Richard Gere asistió al concierto de sus “satánicas majestades” en Cuba.

El actor estadounidense Richard Gere asistió al concierto de sus “satánicas majestades” en Cuba.

Los Rolling Stones hicieron historia en Cuba, al regresar el espectáculo del rock a la isla.

Los Rolling Stones hicieron historia en Cuba, al regresar el espectáculo del rock a la isla.

EL ROCK CONQUISTA LA HABANA

EL ROCK CONQUISTA LA HABANA

The Rolling Stones conquistan en Cuba la última frontera del rock

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El éxito más grande de los Rolling Stones dice en español que “no se puede tener satisfacción”, pero en Cuba, la letra de esa canción definitivamente no aplica. La mítica banda británica, compuesta por Keith Richards, Ronni Wood, Mick Jagger y Charlie Watts, puso a sudar y a cantar a sobre 400,000 almas que se dieron cita el viernes en la Ciudad Deportiva de La Habana para ver un concierto que, con todos los honores, merece ser calificado como histórico, no solo por el contexto que vive Cuba sino por el espectáculo que se vivió.

Este no era un concierto para verlo desde las privilegiadas posiciones asignadas a la prensa. Claro que no: había que resistir la tentación de la comodidad y compartirlo con la gente, sentir su calor, oler su pasión y tener su perspectiva para poder ser justo con este momento sin precedentes.

Había que sentir cómo goza la vida el pueblo en un concierto de rock anormal a los estándares de este género, pues no se vendió alcohol, no hubo comida rápida, el acostumbrado olor a marihuana era inexistente y ¡no había wifi!

Y así fue. En medio del mar de almas, allí donde se cuecen las habas, El Nuevo Día presenció cómo Jagger y compañía parecieron crear una especie de micro Woodstock en suelo cubano. Desde la noche anterior, decenas de personas acampaban en tiendas de campaña para ser los primeros en la fila de entrada. Cuando los portones de la Ciudad Deportiva se abrieron a las 2:30 p. m., un hormiguero humano comenzó el desfile luchando por el mejor espacio para ver el concierto.

Había extranjeros de Argentina, Brasil, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Italia y de muchos otros países del mundo, todos con la intención de no perderse esta experiencia única.

Los cubanos entraban por miles. De todas las edades y sin diferencias de género o raza, unos por ser fanáticos de la banda y otros por mera curiosidad, pero todos claros de que la ocasión obligaba estar aquí.

“¡Hola Habana! Buenas noches mi gente de Cuba. Aquí estamos finalmente. Estamos seguros que esta será un noche inolvidable”, prometió Jagger, y la banda cumplió a cabalidad. La energía de Jagger y el poderoso y característico sonido de esta legendaria banda eran suficientes para cautivar a todos, se supieran las canciones o no.

Al ritmo de los éxitos como “Gimme Shelter”, “Jumpin' Jack Flash”, “Honky Tonk Women”, “Tumbling Dice”, entre muchos otros, el público se gozó cada uno de la veintena de temas que los Rolling Stones tiraron con puro veneno.

Jagger coqueteó con la audiencia todo el tiempo y dedicó un momento del concierto a dar un mensaje con pinta política.

“Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música aquí en Cuba, pero aquí estamos, tocando para ustedes en su linda tierra. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando. ¿Es verdad, no?”, dijo Jagger y el mar de gente respondió con un sonoro “¡Sí!”.

El repertorio escogido fue quirúrgicamente balanceado y el momento cumbre de dio cuando, tras el falso cierre al final de “Brown Sugar”, el Coro Entrevoces de Cuba acompañó a la agrupación en el clásico “You Can't Always Get what You Want”. La fusión conceptual fue erizante y no hubo quien se resistiera al encanto de la propuesta.

Y entonces llegó “(I Can't Get No) Satisfaction”. La palabra que describe lo que ocurrió aquí es delirio. El gentío enloqueció como nunca. Toda La Habana debe haberse levantado con este coro gigante de sobre 400,000 almas gritando “¡Satisfaction!”.

Vivir esta experiencia valió la pena. Ver los Rolling Stones en la Ciudad Deportiva fue una vivencia de esas que se da una vez, de esas que uno guardará para siempre en el baúl de los buenos recuerdos que le brinda la vida a los que tienen el privilegio de ser periodistas. ¿El concierto logró “Satisfaction”? Claro que sí, aunque la célebre canción de los Stones diga lo contrario.

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