Vuelve el ruiseñor

La escritora estadounidense Harper Lee volverá al mundo de “Matar a un ruiseñor”. La autora rompe medio siglo de silencio con una obra escrita en los cincuenta. El anuncio de una segunda novela de Lee es toda una “bomba literaria”.
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Que Harper Lee publique una novela tiene un impacto similar, en el mundo literario, al que habría tenido en su momento en el musical la reunión de Los Beatles. La autora de “Matar a un ruiseñor” –la novela de 1960 sobre la segregación racial en el sur de Estados Unidos que ha marcado a generaciones de norteamericanos– era una autora de una única obra. Ya no. La editorial Harper Collins anunció que, el 14 de julio, publicará “Go, Set a Watchman” (“Ve, pon un centinela”, un título sacado del Libro de Isaías en el Antiguo Testamento) una secuela de “Matar un ruiseñor”.

El descubrimiento del manuscrito de la nueva novela y la decisión de publicarla es el acontecimiento editorial del año. Nelle Harper Lee –su nombre completo– pertenece a la raza de escritores alejados de los focos, como J. D. Salinger.

Debutó hace 50 años con “Matar a un ruiseñor”, la historia de Atticus Finch, un abogado que defiende a un negro acusado de violar a una blanca, narrada por Scout, la hija de Finch. Después Lee calló. Recluida en Monroeville, el pueblo de Alabama que inspiró la novela, dejó de publicar y de dar entrevistas.

Enseguida “Matar a un ruiseñor”, publicada en la era de la lucha por los derechos civiles, se convirtió en algo más que una novela. La película, en la que Gregory Peck interpretaba a Atticus Finch, contribuyó a ello.

“Matar a un ruiseñor”, que recibió el premio Pulitzer, ha vendido más de 30 millones de ejemplares. Sigue leyéndose en las escuelas: en un país donde el trauma por el racismo pervive, su significado no se ha agotado y sus personajes –Finch, el hombre justo, el faro moral; Scout, la muchacha rebelde e independiente– mantienen la fuerza. La novela tiene algo de Biblia civil, de manual de ciudadanía que enseña a los jóvenes a respetar al prójimo, a ponerse en su piel.

La escritora, que tiene 88 años y vive en una residencia de ancianos, no había dicho la última palabra y la novela nacional estaba incompleta. Le faltaba la secuela, que en realidad Lee escribió antes que “Matar a un ruiseñor”, a mediados de los años cincuenta.

En un comunicado, Lee explicó que la protagonista es Scout adulta. Vive en Nueva York y regresa a Monroeville –Maycomb en la ficción– para visitar a su padre, Atticus. Cuando al escribirla la mostró a un editor, a este le interesaron los pasajes en los que Scout recordaba su infancia y convenció a Lee para que escribiera otra novela desde el punto de vista de Scout niña. Esta novela fue “Matar a un ruiseñor”.

“Yo era una escritora novata e hice lo que me dijeron”, dice la autora en el comunicado, “no era consciente de que (el libro original) había sobrevivido, así que me sorprendí y me alegré cuando mi querida amiga y abogada, Tonja Carter, lo descubrió. Después de mucho pensar y muchas dudas, lo compartí con un puñado de personas en quienes confío y me complació escuchar que consideraban que valía la pena publicarlo. Me honra e impresiona que se publique ahora, después de tantos años”.

Carter, que trabaja en un bufete de abogados de Monroeville, negoció el contrato con Michael Morrison, el presidente y consejero delegado de HarperCollins, según la agencia Associated Press. No se ha divulgado la suma. La primera edición en inglés de “Go Set a Watchman” será de dos millones de ejemplares. La novela tiene 304 páginas y se publicará tal como fue escrita, sin revisiones.

El silencio de Harper Lee durante estos años ha alimentado todo tipo de teorías. Una de las más malévolas sostenía que en realidad el autor de “Matar a un ruiseñor”, o de parte del libro, no era Lee sino Truman Capote, su amigo de infancia y uno de los personajes de la novela.

Otra teoría, más verosímil, es que sin la ayuda de Lee, Capote difícilmente habría escrito su obra maestra, “A sangre fría”.

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