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Inmigrantes en el limbo por muerte de familiares por covid-19

No existen estadísticas sobre impacto económico en los inmigrantes sin autorización legal

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Crisis. En enero, 52 % de las mujeres inmigrantes hispanas trabajaba, mientras que en abril la cifra cayó al 38 %.

Crisis. En enero, 52 % de las mujeres inmigrantes hispanas trabajaba, mientras que en abril la cifra cayó al 38 %.

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Dora no sabe cómo hará para pagar la renta, el agua, la luz y el teléfono. Tampoco sabe cómo alimentará a sus tres niñas. Su padre, que la ayudaba a sostener económicamente a la familia después que su esposo fue deportado a El Salvador, está enfermo de covid-19 y conectado a un respirador.

Ella se ha contagiado y tampoco puede trabajar. "No sé ni cómo voy a salir adelante", dijo la salvadoreña de 34 años que pidió no ser identificada por su apellido por las amenazas de golpes de sus vecinos que tienen miedo a contagiarse.

Vive en las afueras de Miami y cada vez que ha pedido ayuda a organismos públicos se la han negado porque no tiene permiso de trabajo ni documentos legales.

Mientras hay zonas de Estados Unidos que empiezan a abrir muchos de sus comercios tras superar lo peor de la pandemia, cientos de familias inmigrantes siguen paralizadas por el nuevo coronavirus: han perdido a la persona que aportaba el mayor sueldo en su casa. Su vulnerabilidad es aún mayor cuando no pueden acceder a ayuda federal debido a su condición migratoria. Sin recursos, ahorros o la posibilidad de trabajar, viven en una especie de limbo e incertidumbre diaria, sin saber cómo pagarán cuentas o si tendrán algún tipo de ayuda para alimentarse.

En Nueva York, Sara Cruz perdió a su esposo Raúl Luis López el 18 de abril. El inmigrante mexicano era su único sustento en el apartamento que ambos compartían en el barrio de Queens. Tras su muerte por coronavirus, Sara, una inmigrante de 30 años que no trabajaba, se mudó al apartamento donde viven sus hermanos y está buscando empleo. Los hermanos no han podido pagar la renta porque se quedaron sin trabajo.

Muchas familias inmigrantes no tienen el apoyo con el que cuentan familias estadounidenses o con un estatus legal en el país, ya que no pueden solicitar el pago por desempleo o beneficiarse del paquete de ayuda de emergencia que emitió el gobierno recientemente, dijo Julia Gelatt, analista del Migration Policy Institute.

No existen estadísticas oficiales sobre el impacto económico de la pandemia en los inmigrantes sin autorización legal. Por lo general los hispanos trabajan en industrias de servicios que han resultado fuertemente afectadas por la situación —como la de restaurantes y hoteles— o de alimentos que han registrado numerosos casos de enfermos.

En Miami, Dora necesita al menos unos $2,000. Vive además en un ambiente hostil: sus vecinos la han amenazado con apedrearla si sale de la casa, por temor a contagiarse, y el dueño de la casa donde vive le llama cada día por el pago. Y una cuenta por $62,000 del hospital.

Estuvo dos semanas sin ir a trabajar. Tiene el virus. Permanece casi todo el día con fiebre y dolorida, encerrada en su cuarto, y las niñas en el suyo. La mayor, de 13 años, se ha hecho cargo de cuidar a sus dos hermanitas, de nueve y tres años. Por ahora la única ayuda que tienen es de una organización sin fines de lucro que le ha suministrado comida.

El dolor de Dora no sólo tiene que ver con lo económico. Los médicos le han pedido que firme documentos autorizándolos a desconectar a su padre del respirador porque no responde a ningún tratamiento. Es una decisión que por ahora rehúsa tomar. "Yo no les voy a dar el consentimiento", aseguró acongojada mientras su hija de tres años lloraba a gritos. "Ahí que lo tengan".

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