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El resurgir del Teatro Jiboa

Luego de años en el abandono, el arte y la cultura latirá desde el corazón de San Vicente: su teatro. El proyecto es ambicioso y el camino ya está trazado para lograrlo.

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Diseño moderno. El predio abandonado resurgirá como un lugar digno del arte y cultura con un auditorio de cine/teatro, salón de ballet, biblioteca y escuela de música.

Diseño moderno. El predio abandonado resurgirá como un lugar digno del arte y cultura con un auditorio de cine/teatro, salón de ballet, biblioteca y escuela de música.

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El edificio que albergó el teatro y cine Jiboa de San Vicente resurgirá gracias al trabajo organizado de la iniciativa ciudadana "Yo quiero mi teatro", liderada por la asociación de desarrollo Sanvi Puede y los vicentinos.

Lo que hasta ahora son ruinas, a partir del próximo año se erigirá como una edificación moderna y digna para la población.

Luego de ser declarado inhabitable junto a otros edificios históricos de San Vicente, por causa del terremoto de febrero de 2001, el inmueble del Jiboa vivió el abandono.

Lo que quedó en pie de sus ruinas debió ser demolido el mismo año del temblor, ya que representaba un peligro; sin embargo, y tras incumplidas promesas de diferentes personajes políticos de que se le metería mano a la obra, no fue hasta el 2016 que fue derribada parte de su estructura.

En ese mismo año se planteó crear en el predio un centro cultural juvenil, una iniciativa del Ministerio de Gobernación que no acabó en buen puerto.

Teatro, sí o sí

Tras realizar consultas populares y el involucramiento de Sanvi Puede en el asunto, la población se sostuvo firme en el deseo de que el lugar volviera a ser cuanto menos, teatro.

De acuerdo a Diego Marinero, presidente de Sanvi Puede, diferentes organizaciones locales como el Club Festivo Brim Bran, el Club Activo 20-30, la Asociación Estudiantil La FARSA, el Círculo Democrático de San Vicente, entre otros, así como los diferentes partidos políticos y la población en general, coincidieron en que se debía hacer todo lo posible porque en San Vicente hubiera un digno centro cultural.

Es así como este año, el diputado Donato Vaquerano, que es parte de la comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa, gestionó y logró la reorientación de $500,000 provenientes de la Contribución Especial para la Seguridad y Convivencia Ciudadana (CESC) para impulsar la reconstrucción.

“La idea es mover todo el arte disperso en San Vicente a un solo lugar y así, en vez de pagar diferentes alquileres a diferentes precios, se invierta más en administración y que sea algo autosostenible, es lo que se quiere con el edificio del Teatro Jiboa”

Elena de Marinerocomunicaciones Sanvi Puede

Surgió además entre los ciudadanos un arquitecto, Miguel Alejandro Quinteros Bonilla, quien junto a uno de sus colegas, el tecleño José Martín Sorto Tejada (quien vive en Panamá) creó un diseño gratuito, de lo que debería ser el Teatro Jiboa de estos tiempos.

El bosquejo en papel (parte de el se revela aquí), que comprende además del cine/teatro, salones de música, salón para ballet, biblioteca pública y cafetería, alcanzaría un valor estimado de $1.5 millones

Para iniciar su construcción es necesaria la presentación de una carpeta técnica valuada en unos $60,000, un gasto que ya asumió la municipalidad de San Vicente.

El millón restante, luego de reuniones de representantes de Sanvi Puede con autoridades de la Dirección de Proyectos Especiales del Ministerio de Justicia con las que se estableció un convenio, saldrá de la gestión del gobierno de El Salvador.

Dicho acuerdo también establece que el medio millón que ya se había logrado mediante el fondo de la CESC pase a manos del Ministerio de Justicia, que iniciará los procesos de licitación y construcción de la nueva edificación, tras recibir la carpeta técnica.

El proyecto del centro cultural también será integrado, de acuerdo a Diego Marinero, en el apartado de "prevención contra la violencia" del llamado Plan Control Territorial y, la asociación que preside, Sanvi Puede, actuará como vigilante de todo el proceso.

Si todo marcha como se espera desde que sea colocada la primera piedra, la construcción puede tardar 18 meses.

La alcaldía, que actualmente posee en comodato el terreno hasta noviembre 2020 y lo volverá a renovar, será la administradora del lugar.

Las distintas escuelas de arte gestionadas por la alcaldía, por las que se pagan diferentes montos para su mantenimiento, serán reubicadas en las instalaciones del teatro Jiboa. Se espera que esto reduzca costos y aumente la afluencia de participantes.

Asimismo, la biblioteca pública, que en palabras de Elena de Marinero, encargada de comunicaciones de Sanvi Puede, "no se usa como se debe", pasará a un lugar estilo "cubo", que ya contempla el plano actual.

De nueva cuenta, San Vicente, cuna de grandes artistas de toda índole, volverá a resurgir desde el centro del corazón de su ciudad a través de las artes y la cultura.

Ruinas. Luego de más de 18 años, donde fue el Teatro Jiboa, sigue presente la huella del fatídico terremoto de febrero 2001.

Tags:

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