Lo más visto

Más de Cultura

"Estigma", de Natalia Domínguez

Es un intento de hacer un reflejo de esta sociedad a partir de la reflexión sobre la manera en que nos comunicamos.

Enlace copiado

"Estigma", de Natalia Domínguez

Enlace copiado

"Los estigmas no se agotan con el tiempo, por el contrario, mutan, se refuerzan y actualizan". Eso y más se explica a través de la exhibición "Estigma" de la artista Natalia Domínguez, inaugurada el jueves 6 de junio en el Museo de Arte de El Salvador (MARTE).

Domínguez, nacida en San Salvador en 1977, estudió en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, México, entre 1998 y 2001, y amplió su carrera profesional a través de investigaciones y de manera autodidacta.

Durante su carrera ha sido parte de múltiples exposiciones individuales dentro y fuera del país hasta que finalmente se presenta en el MARTE con un estilo frontal y peculiar que reta la conciencia y manera de pensar de los salvadoreños.

Son 54 cuadros y dos esculturas los que presenta "Estigma", un "juego de prejuicios" dividido en tres zonas: pinturas, personajes y la lotería.

"Esta muestra es un proyecto donde intento hacer un reflejo de la sociedad salvadoreña a partir de la reflexión sobre la manera en la que nos comunicamos, que me parece es bastante violenta porque utiliza estereotipos, prejuicios y estigmas para someter al otro", añade Natalia.

La muestra presentada por Domínguez reta al espectador, que es atrapado por un juego tradicional; al mismo tiempo que le lleva a pensar en los prejuicios y estigmas de los que echa mano.

Intencional

La artista quiere que el público realmente experimente presión durante la obra y su mente vuelva a casa con un mensaje. En ese sentido ha cuidado desde la colocación de las pinturas hasta la forma en la que se juega la lotería de prejuicios.

"Los cuadros están montados de una manera artesanal, sin cuidar los niveles ni la vista. Es como que te dice ‘mírame desde ahí, desde abajo’ y está elevada así como una obra", amplía.

Según Domínguez, la gente se cuestionará con la exposición sobre si algo que está "mal dibujado" puede llegar a considerarse arte; y por otra parte, si las estatuas montadas sobre altas bases de madera y adornadas con telas ostentosas, pero elaboradas con papel maché, "son intocables".

"Esto también es una especie de mofa de lo que es una tradición en el museo, de que la obra no la puedes ni tocar. Pero eso es un trasfondo de lo que la gente siente al estar aquí", amplía la artista.

Pasado y presente

El juego de lotería tiene sus inicios en Europa del siglo XIV luego se adoptó en Francia, Austria, Grecia y España, entre otros países. Posteriormente, se retoma en México, y fue este el que utilizamos en El Salvador. El juego cataloga valores que parecen ser importantes, y su resultado, a la hora de cantar, es hacer burla del personaje representado.

La lotería de Domínguez reivindica y que afuera de El Salvador no se podrá entender. "Por ejemplo, en los cantos de la lotería, en vez de hablar de la ‘feminista’, el personaje ahí es Prudencia Ayala y el canto dice ‘la que hubiera sido mejor presidenta de lo que es cualquiera de nosotros’; es decir, resaltar la parte humana que no se ve de la gente estigmatizada", explica.

Para la artista, las situaciones que se presentan en su exposición trascienden clases sociales o educación de quienes son estigmatizados. "Esto es como una necesidad de la naturaleza humana, (el hecho) de someter al otro. A partir de minimizarlo, es una particularidad de la sociedad salvadoreña la burla, el chiste, la jayanada y he traído eso a la mesa para crear personajes que identifiqué como importantes", completa.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines