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Raoul, el salvadoreño que “conquista” con talento

La historia de Raoul Fernández  cuenta que el amor por el arte lo llevó a buscar la perfección de su talento en Europa, continente donde logró brillar y demostró su arte interior.

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Raoul Fernández, ahora es parte del mundo del arte mundial como actor y diseñador de vestuario para ópera.

Raoul Fernández, ahora es parte del mundo del arte mundial como actor y diseñador de vestuario para ópera.

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En todo el mundo hay salvadoreños que han demostrado calidad humana, su talento y capacidad de desempeñare en lo que más aman, uno de ellos es Raoul Fernández, quien se encuentra radicado en Francia.

“A Francia llegué con lo justo para vivir tres meses, sin beca, sin familiares, sin hablar el idioma. Dicen mis amigos que tengo facilidad para aprender lenguas”, comenta

Raoul, quien es un políglota, habla francés, italiano, inglés, portugués y su lengua materna español.

A los seis meses de vivir en el país de la alta costura y sus museos logró una beca y conoció que en la Ópera de Paris solicitaban costureros. Él se presentó y sumó ocho años trabajando en sus talleres, el cual es uno de los más exigentes del mundo.

“Viendo a mi madre coser aprendí la profesión y nunca pensé que gracias a ella podría pasar ocho años en los talleres de costura de la ópera de Paris bajo la dirección de Rudolf Noureev”, recuerda el salvadoreño, quien nació en San Salvador, en el seno del hogar conformado por su madre quien era descendiente de un hermano del prócer Manuel José Arce y del vicepresidente Antonio Ezeta y su padre, un capitán de la marina peruana que llegó a El Salvador para dar clases de equitación y matemáticas en la Escuela Militar.

Los años pasaron entre el aprendizaje y el trabajo, las oportunidades también, así ingresó al teatro como estudiante y poco a poco empezó a recibir proposiciones de trabajo como actor, cantante e incluso diseñar vestuarios.

El salvadoreño es un ejemplo de dedicación y esfuerzo para conquistar los sueños cuando hay entrega.

“No tengo preferencia en cuanto a estilo de obra y permanezco curioso incluso al teatro y cine experimental. Incluso muchas veces participo en proyectos de jóvenes creadores que me motivan, aunque sea su primer trabajo”, menciona Raoul, quien estudio la

primaria en la escuela salesiana Domingo Savio y posteriormente concluyó su formación académica en Liceo Cristiano, del barrio San Miguelito.

Su talento escénico le abrió las puertas para trabajar con importantes directores del viejo continente como Jersy Grotowski, en Italia, Anatoli Vassiliev, en Moscú con; Anatoli Vassiliev, en Nueva York, entre otros más. Poco a poco se fue desarrollando como actor, diseñador de vestuario y cantante. Paralelamente realizaba actuaciones en películas de las cuales algunas de ellas participaron en el Festival de Cannes.

“Tengo gratos recuerdos de personalidades de quienes aprendí mucho como Géraldine Chaplin la hija de Charles Chaplin, quien en una de las presentaciones hacía el papel de mi madre. Como diseñador de vestuario he realizado más de 40 creaciones para las óperas de Hamburgo, Covent Garden, en Londres, Amsterdam, Canadá, Oslo, Nueva Zelandia, Corea del Sur, Pekín, Berlín, para la Ópera de Paris, Ópera Bastilla, Montpellier, Dijon, Strasbourg y otras más”, señala Fernández. 

La pasión por realizar lo que más le gusta, no rendirse, saber esperar, pero sobre todo aprovechar las oportunidades, es lo que ha llevado a Raoul  a sentirse realizado, lo que hace feliz a su corazón y le brinda satisfacción. Prueba de ello es un monólogo escrito sobre su vida en la época de su infancia vivida en El Salvador, el pequeño país de América, que es el lugar donde las personas saben luchar y encarar los retos.

“El monólogo escrito sobre mi vida por Philippe Minyana, quien es uno de los más importantes escritores de teatro franceses, lo estoy presentando en muchos teatros. Nació de un encuentro en el que yo pedí al autor escribirme un monólogo y él me contestó que, con mucho gusto, pues le gustaba mi trabajo, pero qué quería absolutamente hacerlo sobre mi vida”, revela el actor salvadoreño.

Raoul Fernández ha escrito su propia historia en los escenarios más maravillosos teatros de Europa divirtiéndose y descubriéndose en el arte.

     

Raoul le contó sus experiencias infantiles al dramaturgo nacido en Besançon, durante y después de un espacio tiempo, Minyana lo invitó para leer, pero su sorpresa fue que tenía listo su monologo, y al mismo tiempo lo mostró a uno de los más reconocidos directores de teatro en Francia, el argentino Marcial Di Fonzo Bo, a quien le gusto el “Retrato de Raoul” y propuso ponerlo en escena.

“Y la aventura comenzó de esta manera. Una editora importante tuvo acceso al texto y propuso publicarlo. Luego se hizo una traducción al español y se preparan otras en portugués e inglés”, comenta el protagonista del monologo.

“Retrato de Raoul” muestra en el escenario un montaje lleno de sentimientos, vivencias y realidad, con una combinación de elementos como música, danza, teatro y artes plásticas que permiten entender un poco la vida del actor.

“Al presentarlo en diversos teatros en Francia, después del estreno en Comedia de Caen, muchos otros teatros comenzaron a pedir que querían el espectáculo incluso el Teatro Cervantes de Buenos Aires, el Teatro La Memoria de Santiago de Chile, los festivales de Montevideo y Málaga”, señala Raoul.

Pero también ha participado el séptimo arte en que ha tenido experiencia tanto en interpretar personajes, como el caso del filme “Margarito et Julien” en el cual le da vida a Léfévbre, bajo la dirección de la francesa Valérie Donzelli, en una historia dramática y romántica. También actuó en “La Cabeza Alta”, una película dramática bajo la dirección de otra francesa Emmanuelle Bercot. Pero no solo ha sido parte de las historias en la gran pantalla, porque en “Le Vivier” fue parte del equipo técnico en el área de cámara en la que participó en esa historia de fantasía, mostrando más de su talento.

“Mi participación en el cine al inicio fue un aprendizaje de los códigos cinematográficos pues mis experiencias eran teatrales. El leguaje frente a una cámara no es lo mismo”, comenta Raoul.

Otras de su experiencia en el cine son “La Tête Haute” de Emmanuelle Bércot , con la cual se inauguró un Festival de Cannes, “En Attendant Bojangles” de Régis Roinsard  y “Eléonore” de Amro Hamzawi, las cuales llegaran a las salas en 202. Encarnando a personajes desde un esposo celoso hasta un sacerdote divertido.

El talento de el salvadoreño pareciera que no tiene fin, ya que gracias a que por su madre aprendió las costura ahora es uno de los diseñadores de vestuario de ópera reconocido en Francia, y fue el camino que le permitió expresarse y al mismo tiempo una forma de materializar su visión de colores, texturas y dibujos.

“Mi mayor satisfacción es cada vez que veo que un artista se siente libre en su traje, lo integra a su personaje, lo hace propio. Y ver el trabajo realizado con exigencia, disciplina y esmerado cuidado de todos los detalles”, apunta Raoul, quien admite que ha tenido muchos retos en esta industria, pero también una gran satisfacción, como en Londres, cuando recibió el prestigioso premio Sir Lawrence Olivier.

El reto actual de Raoul Fernández es el diseño del vestuario para la ópera “El Zapato de Satén” a partir de la obra de teatro de Paul Claudel, que se estrenará mundialmente el 26 de junio de 2021, que será una de las más importantes creaciones de la Ópera Bastilla. Es un proyecto enorme donde el reto principal es la creación de cientos de vestidos del siglo XVI español con una mezcla de arte contemporáneo.

“Cada vez que preparo el vestuario de una ópera desde un año y medio antes me dedico a indagar, buscar fuentes, documentarme para la realización de maquetas. Escoger las texturas, dar a imprimir los motivos de las telas, la coloración de los tejidos, conocer el equipo que me acompañará, discutir con los artistas y mucho más”, explica el salvadoreño.

Hablar con Raoul es estar listo para conocer la sensibilidad del arte, descubrirlo a él, saber que para conquistar se necesita entrega, dedicación, disciplina y aprovechar las oportunidades, como lo hizo él descubrir que en su interior siempre tienen la necesidad de buscar y encontrar formas de expresión que reflejen la sensibilidad humana, los límites, pero más aún sobrepasarlos y conquistar con arte un mejor mundo.


 

Tags:

  • Raoul Fernández
  • artista salvadoreño

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