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Cifra de centroamericanos detenidos en EUA a la baja

Los flujos migratorios hacia el Norte han evolucionado y si bien es cierto hay menos deportados y detenidos en la frontera sur en los últimos dos meses, eso no significa que la migración ha dejado de seguir su curso.
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El número de inmigrantes centroamericanos aprehendidos en la frontera sur de Estados Unidos ha caído de manera extraordinaria en febrero y marzo, algo que el presidente Donald Trump atribuye a sus políticas para reforzar la frontera y la aplicación de las leyes en el interior del país. La sombra del muro también ha ayudado.

Pero detrás de las estadísticas presentadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) hay otros factores que expertos y activistas llaman a no pasar por alto, como el cambio en los flujos migratorios hacia México.

Para Christian Ramírez, director de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur (SBCC, en inglés) hay datos que indican que “los centroamericanos están encontrando que es mucho más fácil quedarse en México y ya no intentan viajar hasta Estados Unidos”.

El número de menores salvadoreños migrantes aprehendidos en la frontera sur que el DHS reportó en febrero y marzo es de 614. Una gran caída si se le compara con los primeros meses del año fiscal 2017, que en su primer mes –octubre– reportó 1,776. Noviembre y diciembre abonaron 4,108.

En enero hubo 1,172 menores salvadoreños arrestados. Los números que apuntaban a una tendencia tan grave como la de la crisis de menores no acompañados de 2014 de pronto cedieron. Y esto coincidió con la llegada a la presidencia de Trump.

Ramírez, que vive en un punto sensible de la frontera, aceptó que “hay reportes que indican que la migración de centroamericanos hacia Estados Unidos ha disminuido”, pero que, de la misma forma, “en unas estadísticas que el Gobierno mexicano publicó a principios de este año acerca del número de peticionarios de asilo originarios de América Central; esos números se triplicaron en México”.

Por otra parte, apuntó que “la migración de México hacia Estados Unidos es casi nula”.

En octubre, noviembre y diciembre pasados, 15,805 familias indocumentadas salvadoreñas fueron arrestadas en la frontera. Con un promedio de más de 5,000 familias al mes. En enero, el reporte mensual bajó a poco más de 3,000. Entre febrero y marzo se reportaron solo 1,623 familias salvadoreñas detenidas.

En el total general, 55,156 familias centroamericanas han sido aprehendidas en la frontera mientras cruzaban de forma irregular entre octubre y marzo. Por otro lado, 23,364 menores no acompañados han hecho el recorrido bajo condiciones irregulares para ser aprehendidos al llegar a la frontera.

Pero Mary Small, directora de Políticas de la Red de Vigilancia de Centros de Detención (DWN, en inglés) apunta que los números del DHS no deben de verse como un fenómeno aislado. Mucho menos como un logro. Ella analiza que estos datos “son parte de una tendencia más amplia”, según lo que respondió desde Washington al ser cuestionada por LA PRENSA GRÁFICA en una conferencia telefónica con expertos.

Small recordó que hay reportes de solicitantes de asilo que han llegado hasta la frontera pero que no se les ha permitido terminar el proceso de petición de asilo. “Así que esos casos no están siendo contados como llegadas –o aprehensiones– porque nunca se les permitió llegar (a Estados Unidos) en primer lugar. Así que sabemos que los números que nos están dando no son certeros del todo”, reclamó la especialista en inmigración.

Según el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS, en inglés) para que un inmigrante pida la calidad de asilo debe de solicitarlo ante un agente de la Patrulla Fronteriza en un puerto de entrada de la frontera. El agente es el que determina si el migrante pasa a una entrevista de miedo creíble para continuar el proceso.

Además, una barrera física, como un muro de concreto haría la petición de asilo imposible.

“Hablaría de forma similar acerca de la expansión del sistema de detención, que está diseñado para propiciar más violaciones porque a estos inmigrantes que no se les da la oportunidad de pelear sus casos. No pueden ganar sus casos porque nunca les dieron la oportunidad de presentarlos”, reclama Small.

“Con base en esos ejemplos, tenemos que tener mucho cuidado para mirar de dónde vienen los números y a quiénes están contando”, reflexiona la experta.

Greg Chen, director de relaciones gubernamentales de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA, en inglés), que es la red de abogados de inmigración más grande de EUA, dijo a LA PRENSA GRÁFICA que la administración de Trump “se ha hecho con el crédito de la caída en cruces de la frontera, pero es demasiado pronto para especular el porqué ese número ha caído tanto para la población en general como para los menores no acompañados”.

Chen hizo énfasis en que el plan de Trump para hacer cumplir las leyes de inmigración en el interior del país “tendrá consecuencias devastadoras para niños, familias, peticionarios de asilo y otros individuos vulnerables que se enfrentarán a la detención bajo otro trato inhumano que los forzará retornar a circunstancias peligrosas que amenazan sus vidas”.

Además, alertó que a AILA le preocupa que si Trump no puede obtener el muro “vaya por otro tipo de seguridad, como más agentes de deportación y más camas en centros de detención”.

Más allá de eso, Chen reveló que se ha cambiado el estándar de la entrevista del miedo creíble que los agentes de Inmigración usan en el campo para determinar si una persona puede escapar de ser removida o si pasa a una audiencia ante un juez.

“Si se cambia ese estándar, que ya lo han hecho, esperaríamos ver –una vez se tengan los datos– una caída en las peticiones de asilo”, advirtió Chen.

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