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Con la MS-13 como escudo, Trump prepara un “colchón político” para terminar protecciones de niños de Centroamérica

Un año después, la administración Trump sigue usando a la MS-13 para “demonizar” a los inmigrantes de Centroamérica. El presidente estaría usando el caso de dos adolescentes brutalmente asesinadas por pandilleros jóvenes para preparar el terreno para pedir al Congreso que termine con las protecciones a menores no acompañados centroaméricanos. 

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Los menores centroaméricanos son los que más emigran a EUA de forma irregular.

Los menores centroaméricanos son los que más emigran a EUA de forma irregular.

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La Mara Salvatrucha (MS-13) se convirtió en la primera pandilla en ser clasificada como una organización criminal transnacional por los Estados Unidos en 2012. No es la única que existe en la nación del Norte, pero es la que la administración de Donald Trump ha elegido como caballo de batalla para reforzar sus políticas en inmigración y la construcción de un muro en la frontera.

En septiembre de 2016 los cuerpos de Nisa Mickens, de 15 años y Kayla Cuevas, de 16, quienes eran mejores amigas, fueron encontrados en un barrio de Brentwood, Nueva York, cerca de la escuela a la que atendían. Fueron asesinadas por pandilleros de la MS-13.

Tres meses después, el entonces presidente electo Donald Trump decía que asesinos como estos llegan a Estados Unidos desde “Centroamérica”. Trump sostiene que la construcción de un muro en la frontera guardará a los estadounidenses de la violencia de las pandillas, porque, según sus palabras, estos criminales llegan "ilegales de América Central".

El asesinato de las jóvenes fue atribuido a pandilleros, quienes las cazaron y ultimaron utilizando machetes y bates. Nueva York se vio horrorizada por el crimen, que no fue el único que ocurrió en esos días.

Pero sí ha sido el caso que Trump ha elegido para "demonizar", como lo reflexionan activistas y legisladores demócratas, a los inmigrantes latinos y en especial a los menores indocumentados.

El presidente asegura que los "agujeros" en el sistema de inmigración potenciados por la administración del expresidente Barack Obama permitieron que pandilleros como los que acabaron con la vida de Nisa y Kayla entraran al país como menores no acompañados.

Trump llevó el pasado martes a los padres de Nisa y Kayla a su primer discurso del Estado de la Unión en una sesión conjunta del Congreso. Dirigió a hacia ellos sus palabras y sus aplausos, y les dijo que toda la nación estaba con ellos en su dolor de haber perdido a sus hijas.

“Las dos fueron asesinadas brutalmente. Seis miembros de la salvaje MS-13 fueron encausados por los salvajes asesinatos”, mencionó el presidente. Luego dijo que para evitar más casos como ese, el Congreso tiene que aprobar el gasto de $25 mil millones para la construcción del muro, apretar la inmigración regular e irregular, y para contratar a más oficiales de Inmigración.

Con sus comentarios acerca de la pandilla MS-13, lo que busca Trump es "despojar a los centroamericanos de alivios migratorios", opinó el experto Óscar Chacón en el programa de Aristegui Noticias en CNN esta semana.

Reportes de la fiscalía de EUA dicen que los asesinatos de Nisa y Kayla fueron aprobados por pandilleros desde El Salvador. En abril de 2017 fue el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, quien dijo que Trump le había ordenado acabar con la MS-13.

Pero ya en julio de ese mismo año, el presidente ofreció un discurso desde Nueva York, estado golpeado por la violencia de la pandilla, para decir que su administración detendría a los "animales" de la MS-13.

Para los que apoyan a Trump, el caso de Nisa y Kayla aclara perfectamente por qué hay que cerrar la frontera sur.

Chacón afirma que desde julio de 2017, con ese discurso, Trump ya estaba preparando el terreno para "lo que ahora es una frase muy sonada de su discurso del Estado de la Unión Americana. Se refiere a extraer el caso específico de un horrendo crimen que, ciertamente, sucedió (...) y ocupa este caso para generalizar el ataque en contra de una ley que ya ha victimizado a decenas de miles de niños mexicanos".

En julio, Trump dijo que gobiernos anteriores dejaron “las puertas abiertas a los inmigrantes ilegales de América Central y resurgió la MS-13 y destruyó todo”.

"Esto es de lo que el presidente está hablando y ocupa la imagen de la violencia pandillera de una organización como la MS-13 para demonizar a todos estos menores de edad y esencialmente preparar el colchón político para despojarles, de la misma manera que se hizo para los niños mexicanos, de la posibilidad de encontrar alivio migratorio", reflexionó Chacón.

En el paquete de propuestas que el presidente Trump, hizo llegar al Congreso en octubre de 2017 se pide terminar con dos regulaciones que velan por los derechos de los menores migrantes no acompañados que, en su mayoría, son originarios de El Salvador, Honduras y Guatemala.

Trump pidió terminar con el Acta William Wilberforce -contra la trata de personas-, de acuerdo a la que los menores que llegaron solos a la frontera, pero que no son originarios de un país fronterizo, deben pasar a la custodia de servicios sociales y luego tienen la posibilidad de ser entregados a sus familiares en Estados Unidos.


Según el acta, los menores de Canadá y de México son retornados a sus países de origen en un lapso no mayor a 48 horas. Ese es el trato que Trump estaría propiciando para los menores de Centroamérica.

Con el caso de Nisa y Kayla, dijo Chacón, Trump estaría tratando de terminar con posibilidad de los centroaméricanos para encontrar protección en Estados Unidos.
 

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