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Corte Suprema deja en vilo a programa de refugiados

Los refugiados de todo el mundo tendrán que comprobar que tienen vínculos “de buena fe” con una persona o entidad.
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La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de aprobar el funcionamiento parcial de una orden ejecutiva que el presidente Donald Trump firmó el 27 de enero deja en vilo a miles de refugiados de todo el mundo, incluyendo a centroamericanos.

La Corte decidió que por 120 días, solo los refugiados que puedan comprobar “de buena fe” que tienen un vínculo con Estados Unidos serán admitidos al país. Pero esta disposición no deja claro si el contacto que tenga un solicitante de asilo con una agencia de reasentamiento entra en esta categoría, o qué grado de parentesco debería de tener una persona.

A pesar del panorama ambiguo, el Programa de Permisos/Refugios para Menores Centroamericanos (CAM, en inglés) sí seguiría en funcionamiento, pues para poder aplicar al beneficio una de las condiciones más importantes es que el proceso lo comience un padre o madre de familia que tenga un Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos.

Sobre el tema, un oficial de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador compartió la declaración de Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado, en la que se cita que las autoridades estadounidenses deberán de dar los detalles adicionales sobre la puesta en vigor de la orden “Protegiendo a la Nación de la Entrada de Terroristas Extranjeros”, con la que la entrada de personas originarias de seis países también queda parcialmente restringida por tres meses.

“Mantendremos informados a quienes viajen a Estados Unidos y a los socios de la industria de turismo, conforme implementamos el decreto de forma profesional, organizada y oportuna. Estamos también en contacto con nuestros socios en la puesta en práctica del programa de Estados Unidos para la recepción de refugiados, y los mantendremos informados de los cambios a medida que tengan efecto”, declaró Nauert.

CAM es un programa de migración segura, ordenada y legal para menores de 21 años originarios de El Salvador, Honduras y Guatemala, que deben de tener un progenitor con TPS en Estados Unidos, de acuerdo con la información del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS, en inglés). Fue expandido el año pasado bajo la administración de Barack Obama y, ahora, quienes califiquen podrían tener la oportunidad de migrar legalmente a todo su grupo familiar.

“Sin embargo, una persona que solicita el estatus de refugiado debe demostrar que ha huido o desea huir de su país de origen, porque ha sido víctima de persecución o teme serlo en un futuro debido a su raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social particular. Estados Unidos considera refugiadas a las personas que están o estarán fuera de sus países, y que no pueden o no están dispuestas a volver allí porque temen daños personales graves”, explicó el abogado de Inmigración del Colegio de Abogados de Nueva York, Nelson Castillo.

Para turistas y académicos de algunos países el panorama también es incierto, ya que deberán de comprobar, de igual forma, que tienen vínculos “de buena fe” con el país. La misma regla aplica para los refugiados.

“Todos los refugiados autorizados a ingresar a Estados Unidos tienen una relación con una agencia de reasentamiento de refugiados que puede constituir una ‘relación formalmente documentada’. Sin embargo, el dictamen de la Corte Suprema no mencionó específicamente a una agencia de reasentamiento de refugiados como una entidad calificada. Por lo tanto, el Gobierno puede tomar la posición de que los refugiados sin conexiones familiares en Estados Unidos no están cubiertos por el mandato restringido”, explicó Castillo.

El mandato del Supremo debería de entrar en vigor este jueves, según un memorándum de la Casa Blanca. Por consecuencia, oficiales de migración, oficiales consulares y otros estarán autorizados para no permitir la entrada a viajeros de los seis países afectados que no puedan probar una relación “de buena fe” con un familiar que viva en Estados Unidos o con una entidad, aclaró la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA, en inglés).

Los refugiados y gente con visa de migrante y de no migrante no entran en la suspensión, si pueden demostrar lazos familiares o con una entidad.

Con la orden ejecutiva, el presidente ha defendido que quiere cuidarse de la entrada de terroristas. Además, desea un reordenamiento al Programa de Admisión de Refugiados (USRAP, en inglés), y que el techo para admitir a estas poblaciones vulnerables se recorte de los 110,000 –impuestos por el expresidente Obama– a apenas 50,000 en el año fiscal 2017. Hasta el 31 de mayo faltaban 3,597 plazas para llenar ese número y restan tres meses para terminar el año fiscal 2017.
 

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