“Cuando tengas la oportunidad de ayudar a otros, hazlo”: salvadoreña refugiada en Canadá

Gladys Zúñiga es un ejemplo de cómo al recibir una mano amiga en momentos difíciles, podemos convertirnos en un brazo de respaldo para otros que lo necesiten más adelante.
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“Cuando tengas la oportunidad de ayudar a otros, hazlo”: salvadoreña refugiada en Canadá

“Cuando tengas la oportunidad de ayudar a otros, hazlo”: salvadoreña refugiada en Canadá

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“Siempre le digo a mis hijos que cuando tengas una oportunidad de ayudar a otras personas, hazlo, sin dudarlo”. Con esas palabras, Gladys Zúñiga, de nacionalidad salvadoreña, describe su motivación principal para seguir trabajando como cocinera para una guardería en Newmarket, Ontario, Canadá, a la que cada año acude a brindar su colaboración voluntaria.

Cada año, Zúñiga ha brindado su ayuda a los niños de dicha guardería, dándoles alimento y cuidando de ellos. Ahora, esta salvadoreña tiene ya 70 años de edad, cinco años por encima del retiro obligatorio oficial en Canadá, pero eso es algo que a ella no le importa. “Ya vendrá el día en que no pueda hacerlo. Extrañaré ir todos los días. Los niños… ellos son especiales”, opina.

La historia de Gladys fue retomada por el sitio web de la asociación Relief Web, una organización que brinda información sobre causas humanitarias en todo el mundo, la cual fue fundada en 1996 y que, desde entonces, ha narrado más de 500,000 historias humanas y de voluntariado que se producen en todo el mundo.

Una lucha por dejar la guerra atrás
Gladys tiene 25 años de trabajar en Newmarket. Esta salvadoreña llegó a Canadá en 1988, mientras ella, su esposo y sus tres hijos huían de la ferocidad de la Guerra Civil en El Salvador. Junto a su familia, Zúñiga logró obtener una forma segura de llegar a Canadá y, desde entonces, se ha establecido en esta nación norteamericana.


Gladys junto a toda su familia en Ontario, Canadá.

Relief Web narra cómo Gladys dejó atrás su carrera como trabajadora social y un puesto laboral en una Universidad en El Salvador, llegando a Ontario a iniciar trabajando en una fábrica. “Mi único propósito era mantener segura a mi familia”, recuerda en su historia.

Sin embargo, desde hace dos décadas y media, Gladys comenzó a enamorar a los más pequeños con su comida, la cual siempre catalogaron como “deliciosa y única”, según ella misma recuerda. “Mi primer ingrediente es el amor. Lo demás es simplemente la pasión por hacerlo bien y mi amor por los niños”, aseguró.

Canadá extendió sus brazos
Pero la historia de Gladys es la demostración de cómo un país con buena voluntad puede abrir sus brazos a personas necesitadas. Al llegar a Canadá y tras vivir varios años en Ontario, los vecinos de Gladys se reunieron para contribuir financieramente y asegurarse que la salvadoreña trabajara y estudiara al mismo tiempo.


Gladys buscó refugio en Canadá ante la amenaza de la guerra en El Salvador.

“Recuerdo que, cuando era joven, mi madre trabajaba desde muy temprano. Ella venía a almorzar, a veces tomaba una siesta, y salía de nuevo, impartía clases y más tarde, continuaba con su propia educación en la universidad”, recordó su hijo Alexes, que ahora tiene 47 años y trabaja como organizador sindical para trabajadores vulnerables en Canadá.

“Encontramos a muchas personas que nos ayudaron. Personas hermosas que nos tendieron una mano y nos hicieron sentir como en casa”, agrega Gladys al respecto. “Siento, en este momento, que hice bien. Tomé la decisión correcta de venir aquí. Lo he hecho y eso es lo más importante para mí. Este es mi hogar. Ahora este es mi hogar”, explica la salvadoreña.

Ayudar a otros, su máxima prioridad
Sin embargo, la comida no lo es todo, ya que desde hace varios años, Gladys inició una organización para ayudar a otros trabajadores agrícolas a poder explotar sus tierras y generar mayores ganancias en Ontario. Además, Gladys se ocupa de enseñarles a hablar inglés y francés para comunicarse de mejor forma en esa ciudad. También se ha ofrecido como voluntaria con inmigrantes de edad avanzada cuyas redes sociales son limitadas.


Gladys ha trabajado durante 25 años como cocinera en una guardería en Ontario.

Gladys sigue adelante con sus proyectos, tal como explica Relief Web, al lado de su esposo, sus hijos y sus cinco nietos, a quienes cuida en los veranos y hace parte de las organizaciones benéficas a las que brinda su apoyo.


Para Gladys, la lección más importante que ha aprendido y que busca enseñarle a sus cinco nietos es la de ayudar a otros, sin importar nada.

Fotos: Relief Web.

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