EUA: En siete meses arrestos de niños salvadoreños en frontera supera cifra de 2015

Entre octubre y abril pasado se superó la cifra de menores salvadoreños no acompañados detenidos en todo 2015 (años fiscales de EUA). Si sigue la tendencia, se alcanzarán números de 2014, año de la crisis humanitaria.
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Menores solos.  Los menores no acompañados al cruzar la frontera van ante la autoridad migratoria, que decide si concederles asilo.

Menores solos. Los menores no acompañados al cruzar la frontera van ante la autoridad migratoria, que decide si concederles asilo.

EUA: En siete meses arrestos de niños salvadoreños en frontera supera cifra de 2015

EUA: En siete meses arrestos de niños salvadoreños en frontera supera cifra de 2015

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El número de niños salvadoreños que han sido arrestados en su intento por alcanzar suelo estadounidense sin el cuidado de un adulto ha incrementado de forma alarmante. En los últimos siete meses, la cifra de menores no acompañados procedentes de El Salvador que han sido puestos bajo custodia de autoridades de Migración de Estados Unidos (EUA) llegó a 9,617, contra los 9,389 de los 12 meses del ejercicio fiscal 2015, un incremento del 2 %.

En marzo y abril el número de menores de edad originarios de El Salvador se ha mantenido en el segundo lugar en el conteo de aprehensiones en la frontera México-Estados Unidos, siendo solo superado por Guatemala.

Según el último reporte de la Oficina de Protección Fronteriza y de Aduanas (CBP, siglas en inglés), el resto de países del Triángulo Norte (y también México) han logrado apaciguar sus números, mientras que, para El Salvador, no hacen más que aumentar.

Al ritmo que van las estadísticas para el país, se está a 6,787 niños para alcanzar el reporte del año fiscal 2014, año de la sonada “crisis humanitaria” generada por la ola de menores migrantes.

Si se toma en cuenta el promedio mensual de 1,374 menores salvadoreños aprehendidos en lo que va de 2016, en cuatro meses más podría alcanzarse o acercarse a los 16,404 de 2014.

Se buscó una reacción de la viceministra para Salvadoreños en el Exterior, Liduvina Magarín, pero su personal de comunicaciones dijo que la funcionaria se encontraba con otras actividades en su agenda y que se le había buscado con poco tiempo de anticipación.

Este marcado aumento se alcanzó en apenas dos meses (marzo y abril), en los que el total de aprehensiones de menores batió la cifra de 2015, que fue de 9,389.

“Era de esperarse. (El aumento) había sido pronosticado por varios investigadores sobre el tema. Se esperaba una nueva ola de inmigrantes en la frontera sur de Estados Unidos”, expresó al respecto Salvador Sanabria, director ejecutivo de la organización sin fines de lucro El Rescate, con sede en Los Ángeles, California.

“Estamos viendo los resultados de que la situación en vez de mejorar en el Triángulo Norte centroamericano (Guatemala, Honduras y El Salvador) ha empeorado, en términos de violencia que afecta a regiones enteras de este país, provocando así un éxodo especialmente de los más vulnerables, que son los niños, niñas y adolescentes”, añadió.

Según Sanabria, a la organización que él dirige y que provee ayuda legal a inmigrantes latinoamericanos, llegan “todas las semanas menores de El Salvador que han sido liberados de centros de detención”. Algunos llegan solos, otros con el apoyo de un adulto.

El activista reconoció que a pesar de la constante y cada vez más fuerte campaña impulsada por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos para “disuadir” a los centroamericanos de emigrar bajo condiciones migratorias irregulares, las condiciones “reales” en la que viven las personas en el Triángulo Norte sobrepasan toda postura antiinmigrante.

Visita de Johnson

La semana pasada el secretario de Seguridad Nacional estadounidense, Jeh Johnson, máxima autoridad en la protección de las fronteras del país, visitó El Salvador con el único objetivo de expresar ante la prensa salvadoreña que las fronteras de su país “no están abiertas a la migración irregular”.

Las declaraciones de Johnson, como bien observó Sanabria, son parte de la campaña estadounidense para “disuadir de la migración irregular”.

El pasado jueves, cuando Johnson hizo estas declaraciones en el país, El Salvador registraba poco menos de 8,000 menores no acompañados detenidos en la frontera sur. Siete días después ya se reporta un aumento de 2,299 niños.

El flujo migratorio salvadoreño no se detiene y el repunte en los números propician un escenario base para una segunda “crisis humanitaria”, como la que se vivió en 2014, cuando más de 68,000 menores emprendieron la travesía hacia Norteamérica y pusieron en encrucijada a las autoridades migratorias de toda la región.

“La verdad es que las condiciones locales no le ofrecen una alternativa a la gente para continuar viviendo en su país, sino que se ven obligadas a sortear un riesgo grande abandonando su comunidad de origen para aventurarse en la ruta del migrante, con todos los peligros que esto conlleva”, dijo Sanabria.

“El secretario (Jeh) Johnson puede decir lo que quiera, pero las condiciones reales de la gente son las que la obligan a tomar esa decisión de riesgo, y que no le queda más opción a la gente a, una de dos, o pierde la vida o arriesga su integridad física aventurándose en todos esos riesgos y peligros para dejar atrás esa realidad”, reflexionó el activista salvadoreño.

El último informe publicado por el Instituto de Políticas Migratorias (MPI, siglas en inglés) publicado en febrero dijo que si la tendencia actual en los números generales en aprehensiones del Triángulo Norte y de México sigue, se podrá botar el argumento de autoridades centroamericanas y estadounidenses de que el punto de quiebre de 2014 fue algo meramente temporal que no se repetiría. En cinco meses se podrá comprobar o botar finalmente esta teoría.

Luego de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decretó una crisis humanitaria por la masiva llegada de menores no acompañados, su gobierno apoyó una campaña en El Salvador, Guatemala y Honduras para advertir sobre los riesgos de enviar a niños, niñas y adolescentes a un viaje de forma irregular.

En El Salvador se ilustró la campaña en medios de comunicación con la figura de un “coyote”, como se le conoce a los traficantes de personas.

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