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El destino de los salvadoreños, el mayor grupo de inmigrantes con TPS, se decide este lunes y esto es lo que está en juego

Fue un presidente republicano quien otorgó a El Salvador TPS por primera vez. Este lunes, otra administración del mismo partido dictará la suerte de 190,000 compatriotas.

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El reloj sigue corriendo para los salvadoreños.

El reloj sigue corriendo para los salvadoreños.

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Ya pasó el turno de los haitianos y de los nicaragüenses, mientras los hondureños se siguen aferrando a una esperanza sobre la consideración final de su Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) que vendrá a mediados de 2018. A finales de 2017, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) de Estados Unidos dio una extensión automática para el alivio migratorio de 60,000 hondureños. Eso los protege hasta julio próximo.

En meses anteriores, la administración de Donald Trump terminó el TPS de Sudán (África) y canceló la protección para Guinea, Liberia y Sierra Leona, aunque esa decisión fue tomada durante la presidencia de Barack Obama.

Este lunes, 190,000 salvadoreños con TPS sabrán si la era Trump les extiende una renovación automática -como a Honduras-, una prórroga de 6, 12, o 18 meses; o si, finalmente, corta el programa que les ha permitido echar raíces  y trabajar de forma legal en Estados Unidos por casi dos décadas.

El 9 de marzo vence la prórroga de 18 meses más reciente y, por ley, el anuncio sobre su continuidad debe darse 60 días antes de que expire. 

En 1990, El Salvador se convirtió en el primer país con TPS y en el único en obtenerlo del Congreso, con la creación del programa. Años después, en lugar de extender el beneficio una vez más, la administración de George H. W. Bush dio otro tipo de alivio humanitario a la deportación a unos 190,000 salvadoreños que llegó hasta 1994.

Fue en 2001 que George W. Bush, un presidente republicano, decidió dar TPS a los salvadoreños a raíz de los dos terremotos que sufrió el país en ese mismo año.

Su administración, y luego la del demócrata Barack Obama, siguió extendiendo el beneficio. Casi 250,000 inmigrantes de nacionalidad salvadoreña calificaron en un primer momento.

La población salvadoreña con TPS es la más amplia en Estados Unidos, quienes a su vez tienen a más de 190,000 hijos nacidos en ese país. Ciudadanos estadounidenses que podrían ver su futuro roto al tener que elegir, de terminar el programa, entre quedarse en Norteamérica por sus propios medios o retornar junto a sus padres a su país de origen.

Economía golpeada

Un estudio del Centro para los Estudios Migratorios (CMS, en inglés) enumera que la mayoría de inmigrantes con TPS trabajan en el rubro de construcción.

El daño económico sería tanto que la Cámara de Comercio de Estados Unidos envió una carta el año pasado a la entonces secretaria interina de Seguridad Nacional, Elaine Duke, para pedirle que extendiera el TPS para El Salvador, Honduras y Haití.

El TPS de Haití fue terminado en noviembre de 2017, con lo que 50,000 haitianos recibieron un aviso con 18 meses para salir voluntariamente de Estados Unidos.

Cuando un TPS termina, el beneficiario regresa a su estatus migratorio anterior, si es que no ha logrado regularizar su situación. De ser así, el inmigrante se convierte en prioridad para la deportación. 

Presiones internas

En junio, el entonces secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, dijo claramente que programas como este tendrían que terminar. “No es para que se queden aquí hasta que su país esté reconstruido, rico, con todo el mundo feliz y con 0 % de desempleo”.

La secretaria del DHS Kirstjen Nielsen, elegida por Trump y cercana a Kelly, tendrá la decisión sobre El Salvador a anunciarse a más tardar el lunes en sus manos, pues es la cabeza del DHS quien dicta las cartas del tema.

The Washington Post informó recientemente que Kelly había presionado en noviembre a la entonces secretaria interina del DHS, Elaine Duke, para acabar con el TPS de Honduras.

El Congreso, la salida

Dentro del Congreso de los Estados Unidos hay al menos cuatro propuestas de ley repartidas entre el Senado y la Cámara de Representantes. Estas propuestas ofrecerían una salida permanente para los beneficiarios del TPS, entre ellos salvadoreños, que han vivido entre renovación y renovación de un programa "estrictamente temporal" por casi dos décadas.

Pero a medida que el reloj sigue corriendo para los salvadoreños, ninguno de estos posibles salvavidas ha logrado el apoyo que necesita.

 

Pérdida del TPS sería un golpe fuerte para la economía local

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