En 2016 hubo más de 24,000 deportaciones de salvadoreñas

La mayoría de ellas son jefas de hogar que enfrentaban injusticia salarial, pobreza e inseguridad en sus comunidades.
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La Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) presentó ayer el estudio denominado “Causas y condiciones del incremento de la migración de mujeres salvadoreñas”. El documento presenta datos cualitativos y estadísticos sobre la población femenina que emprende el viaje hacia Estados Unidos pero que luego enfrenta un regreso forzoso a El Salvador.

El estudio revela que durante el último quinquenio las cifras de mujeres que deciden migrar van en aumento, así como también el número de deportaciones. La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) y la Secretaría de Gobernación de México revelan que entre 2013 y 2015 las deportaciones han incrementado más del 100 %.

El total de deportaciones por vía terrestre en 2016 son 13,640 y por vía aérea 10,611. De ese total, 5,983 venían desde Estados Unidos y México.

Noris Isabel López, vicerrectora de Investigación y Proyección Social de la UTEC, afirma que para las mujeres salvadoreñas un factor que influye para tomar la decisión de migrar es que en su mayoría son madres solteras, por lo que incrementa su nivel de estrés para sacar adelante su familia. En 2015 se contabilizaba 627,834 mujeres encargadas del hogar.

“Lo que considero que es bastante delicado es el tema de la desesperanza, es decir que las personas no encuentran una manera de solventar y solucionar sus problemas, entonces piensan que la migración pueda ayudar a solventar su situación”, explicó López al referirse a las condiciones en que las mujeres evalúan la decisión para migrar.

La investigación muestra que la migración de mujeres es multicausal, puesto que en la mayoría de hogares las mujeres se desempeñan como jefas de hogar y dentro de las causas se encuentran pobreza, reunificación familiar, violencia intrafamiliar, cambio climático y a esto se le suma una nueva causa que es el acoso de las pandillas.

Las pocas oportunidades laborales que existen para el sexo femenino son otra arista que retoma el estudio, la brecha que existe entre hombres y mujeres en el ámbito laboral se ve reflejada en los salarios: aunque la mujer desarrolle las mismas actividades que el hombre y con la misma eficiencia, recibe menores salarios.

Además el estudio expone que la ruta migratoria es de por sí peligrosa para cualquier migrante. Las mujeres se exponen a ser abandonadas por los coyotes, el riesgo de ser secuestradas, maltratadas, abusadas sexualmente o ser víctimas de trata de persona por parte de grupos de narcotráfico.

Gran cantidad de mujeres que emprenden el camino y tienen familiares en Estados Unidos deciden pagarle directamente al coyote y cancelar una cifra de dinero mucho más alta, para asegurarse que no serán abandonadas ni abusadas durante el trayecto, además terminan de cancelar hasta que se encuentran en territorio estadounidense.

Las recomendaciones de Elsa Ramos, encargada de la investigación, son la promoción de programas sobre nuevas masculinidades, implementar la nivelación salarial entre hombres y mujeres, desarrollar programas de apoyo económico y capacitación hacia las madres solteras y reformar el Código Familiar para que imponga sanciones a los padres que abandonan a sus hijos.

Además hizo un llamado a las autoridades a tomar mas importancia al tema de migrantes.

Dentro de la investigación se recopila el testimonio de 15 mujeres deportadas. Ellas son el principal sostén de su hogar y en la actualidad algunas han logrado entrar en diferentes programas de desarrollo que les permiten salir adelante.
 

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