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“En EUA necesitamos participación cívica”

El salvadoreño que integra la junta de gobierno de Arlington, Virginia, habla sobre el trabajo hecho en 12 años en el cargo, así como de la necesidad de que el salvadoreño en EUA tenga más incidencia política.
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Walter Tejada, que emigró a Estados Unidos (EUA) a los 13 años junto a su familia, es uno de los primeros salvadoreños en ocupar cargos de elección popular en el área metropolitana de Washington, D. C., una zona donde la comunidad salvadoreña fácilmente supera el medio millón de personas.

Desde su posición dentro del gobierno del condado de Arlington, Virginia, Tejada batalló por diversos temas, entre ellos el acceso a vivienda digna, apoyar a los desamparados, deporte y vida sana y el establecimiento de una oficina de abogado público, entre otros.

A principios del presente año anunció que no buscaría la reelección luego de 12 años como funcionario público.

Una de sus últimas actividades en el país fue acompañar la semana pasada a una delegación del Comité de Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel, un proyecto que inició cuando él llegó a ese cargo.

¿Cómo fue la experiencia este año de participar en las actividades de la ciudad de San Miguel?

Tenemos una delegación de comités de Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel, llevamos 13 años de ir y tratar de tener ese compañerismo. Fue una experiencia bien grata porque todos somos voluntarios, es un esfuerzo totalmente voluntario. Lo que yo les pedía nada más al principio era que tratemos de apoyar a entidades que de verdad lo necesitan, por ejemplo el asilo San Antonio, la aldea de San Antonio, donde los niños están esperando que los adopten, cómo lo conmueve a uno ver la sonrisa de un niño. Tenemos también una escuela de fútbol nueva, donamos zapatos para niños y niñas que participan en este programa, como decíamos “cuerpo sano, mente sana”. Hicimos una ceremonia de reafirmación con el nuevo alcalde, Miguel Pereira, del convenio de hermanamiento.

Desde el gobierno de Arlington, ¿cómo ven ustedes esa necesidad del salvadoreño de no irse totalmente de sus comunidades de origen y obviamente ayudar a quienes lo necesitan?

Es un reto, porque a veces el tiempo hace que la mente olvide cosas, pero lo bonito es que hay algunos que nunca nos vamos a olvidar del Pulgarcito de América. Los que sentimos ese acercamiento al país vamos a continuar haciendo los esfuerzos que podamos, porque sabemos que la necesidad es grande y no pretendemos que lo que vamos a hacer vamos a resolver y ayudarle a todo el mundo, pero lo importante es dar nuestro granito de arena a lo que se debe. Yo creo que esto nos da un excelente vehículo a los que quieran ayudar, porque trabajando con un gobierno primero tiene que ser totalmente transparente, las cuentas se tiene que dar bien claras, como dice el dicho “cuentas claras, amistades largas”.

Usted decide después de 13 años no postularse a la reelección como parte del gobierno de Arlington. ¿A qué se debió esta decisión?

Yo no quería una elección especial, que fue así como yo gané en 2003. Para mí ya con casi 13 años de servicio público, pienso que es un momento de ver en qué más podemos ayudar y ver qué otras oportunidades podría haber de aportar mis servicios. En la política es importante reconocer qué es servicio público, estar en la oficina sí lleva ese privilegio, pero no vamos a estar ahí toda la vida, alguien más tiene que venir, es la democracia. En mi caso, he tenido el gran honor y privilegio, especialmente con más de 300 millones de personas que residen en Estados Unidos y el porcentaje de personas que quedan electos es relativamente pequeño, y aún menos a personas que han nacido en otro país y menos salvadoreño. Siendo el tercer grupo mayoritario de latinos en Estados Unidos, pienso que también tenemos otros retos que atender, cómo buscamos una mayor influencia de la comunidad sin hacernos los creídos, ver cuál es nuestro rol de ahora de ayudar, cómo lo podemos hacer de una manera constructiva. Esto también ha influenciado mucho, tengo mi familia aquí (El Salvador), aún, mi tía abuela acaba de cumplir 92 años, ella nos cuidó cuando mi mamá se fue para allá y le mandaba remesas a sus tres hijos para que nos sostuviéramos. Pienso que debo hacer algo más para ayudar al país y ya que estoy en una etapa que puedo hacer lo que quiera hacer y no necesariamente lo que tengo que hacer, puedo ayudar un poco más al país.

¿Cuáles son los proyectos de más impacto que usted ve durante su paso por el gobierno de Arlington?

Establecer las oficinas del abogado público, que no existía. Si alguien está en problemas por lo menos ahora tendrá un abogado que lo represente en la corte y no le diga un minuto antes de ir enfrente del juez “declárate culpable y así salís de esto”, que es lo que le decían antes. Esto tiene consecuencia el resto de la vida, más si es un joven o asuntos migratorios. Creo que luchar por vivienda de bajo costo es algo que se me ha reconocido bastante, porque la mayoría de nuestra gente está en situaciones difíciles económicas, que en un área donde el costo de vida es alto se multiplica la importancia por tener vivienda a bajo costo. Yo me he peleado con mucha gente ideológicamente sobre la importancia de esto y no he hecho ni un paso hacia atrás, no obstante bastante oposición de las personas de bastantes ingresos económicos, un gobierno tiene que representarlos a todos y no puede ser una comunidad exclusiva. Lo último que mencionaría, que ha sido un gran orgullo para mí, ser el presidente honorario de nuestro plan para terminar con la gente desamparada. Este plan ha tenido bastante éxito, el porcentaje de personas desamparadas ha bajado de 521 en un año, ahora están como a 233 y vamos reduciéndolo.

Tenemos una comunidad muy grande en Estados Unidos en áreas de mucho poder económico y político, como en el área metropolitana de Washington, ¿pero qué falta para que haya más Walter Tejada, Ana Sol, Víctor Ramírez, Mónica Martínez?

En dos palabras: necesitamos más participación cívica. Se podría definir de varias maneras, hay una democracia en Estados Unidos que es confusa, es bastante errática, pero muchos piensan que es la mejor del mundo hasta que alguien se invente una mejor. Entonces ofrece oportunidad de participación cívica para hacerse parte de la solución y muchas veces gente, no solo los salvadoreños, no se da cuenta de la importancia que es ya estar involucrado. Si es residente permanente hágase ciudadano, si es ciudadano inscríbase para votar y si se inscribió salga a votar en todas las elecciones. Eso nos ofrece a todos puntos específicos de cómo aprender más de sistemas para que vayamos desarrollando la liga b donde nos vamos fajando y aprendamos qué significa una moción y secundarla, qué significa aprobar y cómo se toma una votación y cómo se formula una idea, pulirla y que otros la apoyen. Yo creo que mucho salvadoreño que hay allá podría hacer más que Ana Sol Gutiérrez, más que Víctor Ramírez, aquí su servidor y otros. Hay muchas posibilidades, nosotros podemos empujarlos con la ayuda de los medios y otras entidades que nos ayuden a hacerlo.

Me remonto a las Convenciones de Salvadoreños en el Mundo donde se intentó unir esfuerzos, no solo de los salvadoreños en Estados Unidos, sino de otras latitudes. Desgraciadamente ha sido muy difícil lograr que haya un liderazgo visible salvadoreño más allá de las comunidades donde viven. ¿A qué se deberá?

Es importante darle el crédito a Salvadoreños en el Mundo por el esfuerzo. Tenemos que llegar a la conclusión de que el éxito de esto va a ser por medio de analizar cómo es que diferentes personas y entidades también tengan protagonismo, que se sientan que ellos también estén liderando. Porque el anhelo que todos estemos unidos para una sola causa está ahí, pero creer que nos va a unir solo una persona es una fantasía. Yo creo que lo que nos hace falta es un espíritu de reconciliación, de ese anhelo de unidad, que creo que lo tenemos. Es simplemente que todo mundo tiene que sentirse que tenemos que hacer nuestra parte colectiva y aceptar que si todo el mundo quiere protagonismo, no hay nada malo con eso. Yo lo veo desde el punto de liderazgo compartido, en el cual si me piden que esté enfrente de algo, estar listo para cuando me llegue ese momento pero no tengo que hacerlo todo el tiempo, en algún momento tendré que estar como soldado aplaudiendo porque otro esté triunfando y esa parte creo que ha sido un poco difícil, porque nos sentimos que solo nosotros tenemos que estar al frente.

¿Cómo se ve desde gobiernos locales, en este caso desde el gobierno de Arlington, la problemática desatada por la llegada de miles de menores de edad no acompañados?

Algunas personas descubrieron en 2014 que estaban llegando niños no acompañados, no solo de El Salvador, sino también de Honduras y Guatemala. Sin embargo, no es un tema nuevo. En muchas asambleas estatales hay mucha pelea por asuntos ideológicos, el aborto, el control de armas... se pierde el tiempo en peleas que no van a ningún lado. Donde sí se están logrando cosas es en los gobiernos locales, porque ahí nosotros es donde pavimentamos calles, mantenemos parques, el agua potable, etcétera. Para nosotros la manera de verlo era “Ok, ¿cuál es nuestro rol?” “Y si vamos a aceptar (menores) ¿cuántos aceptamos y a dónde los ponemos?” Nosotros somos bien categóricos de que nosotros le abrimos las puertas a cualquier niño que apareciera en nuestra localidad y vamos a hacer todo lo posible por conectarlo con algún familiar, se establecía una conexión con algún pariente, amigo o amiga que le pudiera tener ese punto de conexión. El rol del gobierno local no es de establecer política migratoria, eso le pertenece al gobierno federal, lo de nosotros es si el niño está en una localidad, tenemos que ingresarlo inmediatamente al sistema escolar, la única pregunta es ¿a qué escuela va a ir y qué recursos necesita? Si necesita enseñanza bilingüe, una evaluación de que si ha tenido educación y si ha tenido hasta cuándo. Así lo vemos en Arlington.

¿Cuál es su análisis del ambiente preelectoral en EUA?

Es uno de mis temas preferidos, sí, yo soy demócrata, todo el mundo lo sabe. Sin embargo, le diría que es importante recalcar que no siempre he estado de acuerdo con la filosofía demócrata, lo bonito es que uno puede ser demócrata e independiente. Yo diría que ahorita, ojalá, que quede el señor (Donald) Trump por el Partido Republicano. Si él queda va a ser un gran gusto derrotarlo en la elección general, porque este señor es increíble cómo se expresa, los insultos que le envía a diferentes constituyentes, no solo a los inmigrantes. Ya como puede ver tengo muchos sentimientos fuertes por el asunto, y hoy más que nunca le digo a la gente que nuestro deber es asegurarnos que aquí hay personas elegibles para hacerse ciudadanos lo hagan ya, porque de los 55 millones de latinos que somos en Estados Unidos, casi 23 millones son elegibles para votar ya. A los varios millones que son residentes permanentes les digo: “¿Qué están esperando para hacerse ciudadanos? Inscríbanse para votar”. En la última elección presencial votaron solo como 11 millones de latinos, nosotros tenemos en nuestras manos decidir el futuro del país si salimos a las urnas a votar, pero si no, alguien como Trump, que nos está insultando, puede que quede electo y quien tendrá la culpa será usted que no vota.

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