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Inmigrantes marchan en Los Ángeles para dar gracias y piden ser acogidos en EUA

Este año la movilización se enfocó en presionar por el voto para el Dream Act y denunciar el fin del TPS para haitianos y hondureños.

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Fotos: La Opinión/Estados Unidos

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Es el segundo año que la inmigrante mexicana Esther H. participa en la marcha de Acción de Gracias convocada por la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA).

“Estoy marchando para dar gracias, pero también porque queremos igualdad y que todo mundo sepa que los dreamers no están solos, y que estamos en la lucha”, dijo esta inmigrante, quien pide no publicar su apellido y prefiere no revelar su estatus migratorio.

Aunque sus hijos ya nacieron en Estados Unidos, tiene tres sobrinos que ya no pudieron renovar el DACA, el programa de la Acción Diferida para los llegados en la Infancia cancelado por el presidente Trump en septiembre pasado.

Por 17 años consecutivo, decenas de jornaleros y familias inmigrantes marcharon por las calles de North Hollywood hacia la parroquia de Nuestra Señora del Santo Rosario para dar gracias, pero también para pedir a todos que durante la cena de Acción de Gracas recuerden que los inmigrantes son parte de la nación estadounidense.

Incertidumbre y miedo

A diferencia de otros años, esta marcha se caracterizó por la incertidumbre y el miedo a la deportación y separación de familias, medidas que han aumentado con el endurecimiento de las políticas de migración bajo la administración Trump. En los rostros de los migrantes marchistas se notaba la preocupación. Al frente de la marcha llevaban una cruz grande de madera que decía “Cristo Migrante”. Los jornaleros y algunos seminaristas de la iglesia católica se turnaban para cargarla.

“A todas las personas de bien y aquellas que tienen conciencia, les decimos que el Día de Acción de Gracias, debemos recordar como los americanos originales, los nativos Americanos, le dieron la bienvenida a los primeros inmigrantes, los alimentaron y aseguraron que sus familias pudieran sobrevivir. Recuerden eso cuando se sienten a cenar esta noche porque todos en esta gran nación somos inmigrantes”, dijo Angélica Salas, líder CHIRLA al concluir la marcha afuera de la parroquia.

Remarcó que es muy importante recordar durante esta celebración que ser parte de Estados Unidos es darle la bienvenida a los inmigrantes y hacer todo lo posible para ayudarlos a que sus familias salgan adelante.

Recordó que es urgente defender y abogar a los inmigrantes. “Tenemos solo hasta fin de año para que se apruebe un Dream Act limpio”, clamó Salas.

En septiembre, el presidente anunció el fin del programa DACA que garantizaba permisos de trabajo y protección contra la deportación a casi 800,000 inmigrantes indocumentados que fueron traídos por sus padres cuando niños.

Si el Congreso no aprueba una legislación para reemplazar este programa, los permisos de trabajo van a comenzar a expirar en marzo.

Los migrantes caminaron casi cinco millas con pancartas en las que se podían leer diferentes peticiones. En algunas se exigía precisamente que se aprobara en el Congreso de los Estados Unidos, “un Acta de Sueño limpia” que ofrece el camino hacia la residencia a los jóvenes inmigrantes que llegaron siendo niños. Son jóvenes como Itayu de 19 años, quien fue traída por sus padres a los seis meses de edad, o como Manuel Ríos, un estudiante de secundaria de 18 años.

“Nuestras vidas pueden cambiar en cualquier momento. No soy estadounidense.Uno puede vivir una vida decente en Los Ángeles y puedes hablar el idioma y celebrar la cultura estadounidense, pero ser un verdadero estadounidense significa tener documentos “, confío Ríos preocupado.

“Dicho eso quiero decirles que ser indocumentado ha afectado a mi familia, sobre todo a nivel financier, y nos ha impedido desarrollar todo nuestro potencial como seres humanos”, señaló.

También la demostración estuvo enfocada en denunciar la decisión del presidente Trump de poner fin al programa Estatus de Protección Temporal (TPS) para decenas de miles de nicaragüenses y haitianos. Muchos marchistas portaban letreros que decían #SavetheTPS en español Salven el TPS.

El padre Marvin Ajic, párroco de Nuestra Señora del Rosario, dijo que la Iglesia y todos tienen la obligación de acompañar al inmigrante en su lucha. “Si el inmigrante no es nuestro hermano, Dios no es nuestro hermano”, sentenció.

Después de marchar, los inmigrantes asistieron a la celebración de una misa y disfrutaron de una comida de acción de gracias en la que se sirvió el tradicional pavo y se llevaron una canasta de alimentos.

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