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Jessica Jandres, la salvadoreña que vende en Hollywood: la deportación de su esposo no opaca su fuerza

Al ser el único sostén de su casa, madre salvadoreña sale adelante con la venta de frutas y hot dogs en Hollywood

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Jessica Jandres, 35, vende frutas y hot dogs en la esquina de Highland y Hollywood. (Jacqueline García) / La Opinión

Jessica Jandres, 35, vende frutas y hot dogs en la esquina de Highland y Hollywood. (Jacqueline García) / La Opinión

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A diario, Jessica Jandres se prepara desde muy temprano para cargar su camioneta con los alimentos que va a vender.

Entre lunes a viernes, lo primero que hace es llevar a su hijo —de 5 años— a la guardería y después maneja desde El Sereno, un vecindario en el Este de Los Ángeles, hasta el concurrido bulevar de las estrellas, en Hollywood.

Durante los fines de semana, el tiempo de trabajo se alarga porque tiene más clientes. En ocasiones —cuenta—tiene jornadas hasta de 12 horas los sábados y también los domingos.

Por poco más de un año Jandres ha vendido frutas frescas y hot dogs en uno de los lugares más visitados del mundo. Esta semana, mientras atendía a sus clientes de diferentes etnias bajo el intenso sol, dijo disfrutar mucho su trabajo.

“Veo mucha gente y puedo compartir con ellos”, contó la mujer de origen salvadoreño.

Los clientes la pueden encontrar a diario entre la esquina de la avenida Highland y el bulevar Hollywood, frente a la icónica imagen del famoso Elvis Presley.

Sin embargo, entre las fotografías que los turistas se toman constantemente junto a la estrella del rey del rock and roll e infinitas conversaciones sobre el famoso bulevar, Jandres tiende a sumirse en sus pensamientos planeando cómo pagar sus deudas diarias y sacar a su familia adelante.

Golpe a la familia

Su esposo Santiago Solís, quien hasta hace poco la acompañaba en las ventas, fue deportado a su natal Guatemala el mes pasado tras haber sido detenido en su hogar.

“Fue el 26 de febrero que los de inmigración llegaron a la casa y se lo llevaron. Yo no estaba en casa, los vecinos me dijeron”, dijo Jandres.

“Yo pagué abogado para luchar por su caso pero después me dijeron que no podían detener su deportación”, aseveró la mujer de 35 años, mientras cortaba rápidamente su fruta.

“Otro abogado me dijo que me iba a cobrar 500 dólares por representarlo pero no había mucho que hacer”.

Al recordar esto, la mujer trató inútilmente de contener su dolor, ya que fue inevitable esconder sus lágrimas.

No obstante, secó de inmediato sus ojos y continuó picando la fruta para los clientes que uno tras otro llegaban durante el día caluroso.

Para el 27 de marzo, Solís, de 37 años, estaba siendo deportado a Centroamérica y Jandres quedaba como única proveedora de sus hijos, de 5 y 2 años de edad.

“Al principio fue difícil fue muy duró”, reconoció la madre de familia. “Me acuerdo que una vez cuando él ya estaba detenido, yo subí las cosas a la camioneta y a medio freeway se me voló la vitrina [del carrito de frutas]. Entonces ahí sí me puse a llorar”.

Jessica Jandres, 35, vende frutas y hot dogs en la esquina de Highland y Hollywood. (Jacqueline García)

Venciendo barreras

Comentó que cuando su esposo vivía con ella, ambos preparaban su camioneta con los carritos de frutas y de hot dogs para irse a trabajar.

“Mi niño de 5 años es el que más lo extraña porque compartían más tiempo juntos”, reconoció la mujer. “En la tarde él se iba en el Metro a recoger al niño del daycare y yo me quedaba vendiendo por un poco más. Después nos íbamos a la casa”.

Ahora con la falta de su esposo, dice que los gastos se acumulan. No obstante, su fortaleza no desvanece.

“Entre semana trabajo de 10 u 11 de la mañana a las 7 de la tarde… Los fines de semana sí son mas ocupados y a veces estoy de 9 de la mañana a las 9 de la noche”, contó la salvadoreña.

Pese a no tener familia en Los Ángeles, Jandres dijo que cuenta con el apoyo de una vecina y una amiga quienes le echan la mano con el cuidado de sus niños.

Jessica Jandres, 35, vende frutas y hot dogs en la esquina de Highland y Hollywood. (Jacqueline García)

Preocupación a futuro

Jandres dijo que por ahora se siente segura en la esquina donde labora los siete días de la semana. Sin embargo, esto podría cambiar para el próximo agosto.

“Con la nueva ley que pusieron dijeron que no pueden haber vendedores ambulantes en Hollywood”, dijo la mujer, cuya responsabilidad por ahora no solo es mantener a sus hijos si no también ayudar a su esposo económicamente en Guatemala.

“Hablamos todos los días pero él no se acostumbra a estar allá. Además todo es más caro”, recalcó.

Agregó que su esposo vivió en EEUU por los últimos 10 años. Ambos apuntan a que su deportación se debió al historial de hace 11 años, cuando fue deportado de Laredo (Texas), y a la información de su licencia de conducir para indocumentados —que obtuvo bajo la ley AB 60. Alegan que el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) quizás compartió esta información con ICE.

Jandres aceptó que su esposo ha considerado la posibilidad de regresar a EEUU como indocumentado pero están buscando más opciones.

Por ahora, intenta no pensar mucho en el futuro de su empleo pero más bien en la necesidad de la familia. Ella espera poder continuar en la misma esquina donde también se ha ganado el cariño de los empleados de la tienda que vende recuerdos a los turistas.

“El supervisor de la tienda es muy bueno conmigo y ahora que no está mi esposo para ayudarme a bajar el carrito de la camioneta, él me ayuda”, reconoció Jandres. “También cuando yo no estoy, ellos no dejan que otros vendedores se pongan en mi lugar”.

Agregó que continuará apoyando a su familia en lo que pueda y que será el sostén de todos hasta encontrar una solución para poder reunificarse.


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Tags:

  • Los Ángeles
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