La apuesta de Ana Cubas

La candidatura de Ana Cubas para integrar el concejo de Los Ángeles como representante del distrito 9 fue una amalgama de decisión de su parte, buenas relaciones con el “establishment” méxico-americano en el concejo municipal, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles y conectar con decenas de personas que se acercaron a trabajar como voluntarios, entre ellos miembros de sindicatos y organizadores comunitarios.
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Todo ello, según personas cercanas a su entorno, reforzado por la preparación académica de la salvadoreña y su experiencia trabajando en la legislatura estatal y con miembros del concejo municipal de Los Ángeles, los mexicano-americanos Alex Padilla y José Huízar.

Pero curiosamente con quienes Cubas no logró conectar fue con líderes de la variopinta lista de organizaciones salvadoreñas, las cuales han sido capaces de ayudar y presionar para la creación de un corredor salvadoreño en la ciudad.

Pese a un par de reuniones, el apoyo directo para echar el hombro a la candidatura de la salvadoreña Cubas no se vio por ningún lado.

Por el contrario, un sector salvadoreño muy ligado a la izquierda respaldó la campaña electoral del candidato Ron Góchez, un salvadoreño-mexicano.

En todo caso, lo hecho por la campaña de Cubas revolucionó la dinámica de hacer política en el distrito 9.

Este sector de Los Ángeles ha visto desde 1963 cómo las diversas corrientes políticas de la comunidad afroamericana se “turnaban” para tener la puerta de entrada al concejo municipal.

Pese al dicho de que “no hay almuerzo gratis”, ver a afroamericanos trabajando de cerca con Cubas demuestra que el camino para lograr un cargo de elección popular en una ciudad diversa demográficamente pasa por hacer alianzas.

Y en eso acertó la salvadoreña al proclamar que su candidatura era de unidad.

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